Foro de Examen de la Migración Internacional 2026: Entre el silencio, el poder y el acompañamiento | Autor: Elket Rodríguez | “Aprendí Más del Silencio” Este artículo narra la experiencia de Elket Rodríguez en el Foro de Examen de la Migración Internacional (IMRF) 2026, contrastando los discursos oficiales sobre migración con las realidades que enfrentan las personas migrantes. Compartimos el texto de nuestro colega Elket, publicado originalmente en www.faithworks.com Llegué a las Naciones Unidas cargando años de historias de frontera. Niños durmiendo en pisos de iglesias. Pastores improvisando refugios. Madres preguntando dónde desaparecieron sus hijos. Hombres quebrándose en silencio porque ya no pueden sostener a sus familias. Voluntarios sobreviviendo entre cafeína, oración y grupos de WhatsApp. Y de repente, allí estaba yo, sentado en el Salón de la Asamblea General durante el Foro de Examen de la Migración Internacional (IMRF), la principal plataforma de revisión de las Naciones Unidas para el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. El Pacto Mundial para la Migración (GCM, por sus siglas en inglés) fue adoptado por la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2018 como el primer acuerdo intergubernamental negociado bajo el auspicio de las Naciones Unidas para abordar la migración internacional de manera integral. El IMRF existe para revisar la implementación del pacto cada cuatro años. Los gobiernos informan. Las organizaciones responden. La sociedad civil presiona. Todos hablan. Y todos leen. Aprendí mucho durante esa semana. Pero aprendí mucho más del silencio. De lo que no se dijo. De la coreografía de la diplomacia. Del lenguaje que crea consenso sin necesariamente crear urgencia. Si la política es el arte de hablar mucho diciendo poco, entonces el IMRF fue una clase magistral. Cada delegación tenía su violín. Cada bloque su melodía. Cada representante su libreto. “Whole of government and whole of society approach.” “Resilience.” “Implementation.” “Stakeholders.” “Regular pathways.” “Protection.” “Cooperation.” El mismo vocabulario repitiéndose una y otra vez como liturgia. Como incienso burocrático. Como un lenguaje cuidadosamente diseñado para no incomodar demasiado mientras sigue sonando compasivo. Por momentos me pregunté si ChatGPT se había convertido en el embajador del mundo. Y, sin embargo, debajo de toda esa coreografía diplomática, todavía existía algo real. Había personas de organizaciones de base. Líderes de fe. Migrantes. Madres. Defensores de derechos humanos. Abogados. Hermanas escalabrinianas. Representantes de sociedad civil agotados de cargar realidades que no caben dentro de resúmenes diplomáticos. Fui invitado por Church World Service para participar como parte de su delegación, particularmente para ayudar a asegurar que las voces de las organizaciones basadas en la fe y de quienes acompañan migrantes directamente “sobre el terreno” permanecieran presentes en la conversación. Y eso importaba. Porque una de las realidades incómodas del IMRF 2026 fue la limitada presencia de muchos actores de base. El clima migratorio actual en Estados Unidos ha creado temor incluso entre defensores y organizaciones que trabajan directamente con migrantes. Las preocupaciones sobre visas, reingreso, vigilancia y posibles represalias políticas afectaron la participación. Irónicamente, las personas más cercanas al sufrimiento suelen ser quienes más dificultad tienen para entrar a los espacios donde se discute la migración. Mientras tanto, los gobiernos reportaban avances. Y para ser justos, algunos avances son reales. Hubo discusiones importantes sobre unidad familiar, migración climática, protecciones laborales, alternativas a la detención y vías de regularización. España defendió la regularización no solamente como un acto de compasión, sino como realismo económico. Filipinas fue reconocida repetidamente por sus protecciones para trabajadores en el extranjero. Colombia propuso formas innovadoras de cooperación consular y movilidad regional. UNICEF y KIND lanzaron la Iniciativa de Unidad Familiar. Había personas serias haciendo trabajo serio. Y aun así, la tensión de fondo seguía siendo imposible de ignorar. Si uno creyera plenamente a los gobiernos, parecería que los migrantes están recibiendo todo lo que necesitan. Todo es “integral.” Todo es “ordenado.” Todo es “cooperativo.” Pero la frontera sigue llenándose de tumbas. Desde la adopción del Pacto Mundial para la Migración en 2018, más de 55,000 migrantes han muerto alrededor del mundo. Ese número me persiguió toda la semana. Una de las participantes, Natividad Obeso, representante migrante de Argentina, dijo: “Ser migrante es vivir con miedo.” Esa frase atravesó más verdad que cientos de intervenciones diplomáticas. La realidad es que muchos migrantes continúan siendo empujados hacia la irregularidad no porque deseen el desorden, sino porque las vías legales siguen siendo inaccesibles, desiguales o políticamente manipuladas. Como explicó María Eugenia, de la red escalabriniana, la irregularidad no surge de la nada. Surge de la desigualdad. Y cada vez más, también de la desigualdad digital. El mundo está digitalizando rápidamente los sistemas migratorios. Visas. Contratos laborales. Procesos de asilo. Verificación de identidad. Manejo de casos. Pero la digitalización sin accesibilidad simplemente crea otra frontera. Un muro digital. Una de las realidades más evidentes que emergieron del IMRF fue que la gobernanza migratoria está cada vez más dividida en bloques globales de poder. Estados Unidos no participó ni respaldó la declaración de progreso. Y esa ausencia dijo más que muchos discursos. Estados Unidos sigue siendo quizá el país más económicamente dependiente de la migración mientras simultáneamente se convierte en uno de los más políticamente hostiles hacia los migrantes. Fue, paradójicamente, el país más honesto de la sala. No porque sus políticas sean coherentes. Sino porque ya ni siquiera pretende. Al mismo tiempo, otros gobiernos promovían retóricamente la inclusión mientras expandían la detención, los acuerdos de deportación y las fronteras externalizadas. La contradicción estaba en todas partes. Los países quieren cooperación internacional para la aplicación de controles. Pero soberanía nacional para evitar rendición de cuentas. Resisten obligaciones humanitarias internacionales mientras abrazan formas de militarización internacional. La migración misma se ha convertido en una de las grandes contradicciones del capitalismo global. Se necesita mano de obra barata. Se necesitan migrantes. El declive demográfico es real. El envejecimiento poblacional es real. El desplazamiento climático es real. Pero los sistemas políticos dependen cada vez más de aparentar hostilidad hacia las mismas personas que sus economías necesitan. En uno de losSigue leyendo «Foro de Examen de la Migración Internacional 2026: Entre el Silencio, el Poder y el Acompañamiento»
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Voces que se escuchan donde deben escucharse
Voces que se escuchan donde deben escucharse “Una de las aspiraciones de la Plataforma -y de CWS- (…) es que los niños puedan ser protagonistas y hablar con su propia voz, de su realidad y puedan articular sus demandas y su visión sobre esto”. | Autor: Luciano Cadoni | Estas palabras fueron parte de la mirada que compartió Martín Coria, Director Regional de CWS para América Latina y el Caribe de Church World Service, en la entrevista que luego formó parte de Desinvisibilizar, el primer documental producido en Argentina (y uno de los primeros producidos a nivel regional) para visibilizar la problemática de los niños, niñas y adolescentes con referentes adultos privados de libertad (NNAPES de aquí en adelante) y sus familias. Esto ocurrió allá por el 2016, cuando la Plataforma todavía estaba dando sus primeros pasos y las primeras voces de NNAPES y familiares de la región estaban empezando a ser oídas. En aquel momento, aspirábamos y soñábamos con que, entre otras cosas, algún día comenzáramos a ser testigos de momentos como los que ocurrieron el mes pasado. Cómo lo expresó el Dr. Ricardo Pérez Manrique, Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, lo que sucedió el 21 de abril fue “Un hecho de trascendencia histórica, ya que, por primera vez una representación de niñas, niños y adolescentes, ejercida por ellos mismos y no por adultos, se presenta ante la Corte”. Esa representación de niños niñas y adolescentes fue integrada justamente por Manuel, Federico y David, 3 jóvenes (De Uruguay y Nicaragua) que participan en programas de organizaciones miembros de la plataforma NNAPEs y que han pasado o están pasando actualmente, como es el caso de Manuel, por esta situación. Fue justamente él quien, además de compartir una serie de recomendaciones junto con sus colegas, pidió que se los escuche, que se los tenga en cuenta cuando se sentencie a un adulto o, como en su caso, a su madre. Esto fue enfatizado por Federico quien la final agradeció la oportunidad y dijo: “Ojalá que (en el futuro) estas cuestiones se puedan arreglar y que haya otras alternativas y que las mamás no terminen en prisión”. En sí, las miradas, mensajes y recomendaciones son simples, pero el hecho de que ellos lo hayan podido decir de manera clara, contundente y con sus palabras frente a este Organismo es definitivamente un hecho histórico y que nos enorgullece a todos quienes hemos trabajado, gracias al incomparable apoyo de CWS, durante estos años para que esto ocurra. En la misma entrevista, Martín luego concluye diciendo: “Creo que va a haber un salto cualitativo cuando dejemos de hablar las ONGs y organizaciones de sociedad civil y empiecen a hablar los niños y las niñas, sus madres y sus familiares en primera persona y nosotros acompañemos”. Es en este sentido que, también el mes pasado, conocimos una noticia que nos sorprendió gratamente y emocionó mucho. Andrea Casamento, presidenta y fundadora de ACIFAD, Asociación Civil de Familiares de Detenidos de Argentina, fue nominada por el estado argentino para ser miembro del Sub-Comité de Naciones Unidas contra la Prevención de la Tortura. Nunca antes una activista por los derechos de los/as familiares de las personas privadas de libertad, quien además ha pasado por esta situación, ha integrado un espacio como este, por lo cual, es también un hecho de trascendencia histórica y que esperamos siente un precedente a futuro. Esto es algo que a todos quienes somos parte de, y quienes apoyan a, CWS también nos llena de orgullo. Como Andrea comenta en una comunicación que nos envió: “Ustedes son un eslabón fundamental, en este largo recorrido (…) Hace 8 años, CWS se encontró con un pequeño grupo de mujeres que no podían parar de llorar, solas, desbastadas por el dolor, el descrédito social, atravesadas por múltiples violencias. Éramos familiares de personas privadas de libertad que no sabíamos a donde pedir ayuda, sin embargo, decidieron apoyarnos.” Luego agrega: “Ustedes se atrevieron, caminaron junto a nosotras, nos apoyaron emocional y financieramente. Eso nos dio la posibilidad de que algunas de nosotras pudiéramos dedicarnos tiempo completo a escuchar a otras mujeres, a participar de reuniones con funcionarios y con otras organizaciones con jueces y defensores. Así fuimos aprendiendo y transmitiendo nuestro conocimiento”. En efecto, decidimos empezar a acompañar ese camino, durante el cual también aprendimos mucho. También empezamos a hacer lo posible para que la voz de Andrea, y en su voz la de todas las familiares, se escuchará en diferentes espacios tanto a nivel nacional, regional e incluso internacional. Para esto fue también muy importante la incorporación de ACIFAD a la Plataforma NNAPES. Al respecto Andrea dice: “La plataforma NNAPES es un espacio fundamental para visibilizarlos (a los/as NNAPES) para la generación de conocimiento y autonomía respecto de las voces de los NNAPES y que nos abrió muchísimas puertas”. Es así, y como expresa Andrea, que: “Todo este trabajo que ustedes apoyan hizo posible hoy el reconocimiento de la República Argentina representado en mi persona al designarme para integrar el subcomité (…) lo que significará llevar al centro de la discusión mundial estas voces, estas miradas”. Hoy, a 5 años desde que Martín expresó esas ideas, a casi 10 años desde que el Comité de Derechos del Niño emita sus recomendaciones sobre el tema (y que han sido hasta hoy una hoja de ruta fundamental) nos enorgullece que algunas cosas empiecen a cambiar. Lo que era invisible empieza a ser visto, las voces silenciadas empiezan a escucharse, lo que era inexpugnable empieza a abrirse para incorporar estas miradas. Y todo ese proceso nos transforma también a nosotros, pero también reafirma que estamos en el camino correcto, acompañando con empatía y con compromiso a quienes pueden y deben liderar estos cambios. En palabras de Andrea, “Este es el fruto de todos quienes colaboran con CWS para que CWS pueda seguir apoyando a quienes vamos abriendo caminos solidarios comprometidos con la esperanza de seguir construyendo juntos un mundo más justo con lugar para todos”. Ver la presentación completa de Manuel, Federico y David ante la Corte.Micrositio del Documental Desinvisibilizar (2017).Sigue leyendo «Voces que se escuchan donde deben escucharse»