La fuerza de la perseverancia: Orfelina y su trabajo en las comunidades

La fuerza de la perseverancia: Orfelina y su trabajo en las comunidades | Autor: CWS | A través de la fe, la humildad y el acompañamiento de campo, la técnica agrícola Orfelina Portillo está ayudando a familias en zonas rurales de Honduras a transformar sus medios de vida, construir fincas sostenibles, hogares más saludables y una comunidad más fuerte y conectada. Si antes Orfelina Portillo se describía como parte del “brazo que alimenta al mundo”, hoy, tras tres años de entrega en el proyecto Produce Verde, se ha convertido en el corazón de todo un equipo que sostiene ese esfuerzo con amor y disciplina.   Cada mañana, antes de que el sol se levante sobre Santa Bárbara, Honduras, Orfelina ora. Pide seguridad para el camino, pide que cada semilla, puesta en nombre de Dios, encuentre suelo fértil. Como técnica agrícola de nuestro socio local CASM, ella recorre las fincas y veredas para orientar a las familias y ayudarles a que sus proyectos productivos sean sostenibles. Este trabajo se basa en 15 años de alianza entre CASM y CWS para abordar la inseguridad alimentaria en Santa Bárbara.   Ahora, en el tercer año de la iniciativa, respaldada por CWS y Growing Hope Globally, la rutina de Orfelina sigue igual, pero el paisaje que recorre ha cambiado. Ya no solo ve parcelas a medio hacer; ahora hay huertos que han superado la prueba del tiempo. La «metodología de pase de cadena» ha florecido: las familias que recibieron sus primeros animales hoy entregan sus crías a sus vecinos, transformando la ayuda individual en una red de bienestar comunitario.   La filosofía de Orfelina es sencilla y poderosa: “Hay que saber llegar”. Para ella, la primera herramienta que las personas necesitan es la confianza. Llueva o haga sol, Orfelina llega sonriente a escucharlas. El proceso inicia conociendo la realidad de cada hogar y evaluando cómo puede apoyar.   La escasez no es un obstáculo, sino un punto de partida. “Siempre hay algo que se puede construir paso a paso”, afirma. Dependiendo de cada situación, las familias reciben ayuda para organizar huertos, corrales para gallinas, ecofogones, silos metálicos para guardar granos, lavaderos, letrinas o pisos mejorados, entre otros.     Impacto que sigue creciendo   Uno de los cambios más importantes que ha visto está en la mesa. Los huertos se convirtieron en medicinas naturales. “Los niños han superado esa parte, superan enfermedades como la anemia. Las capacitaciones han servido de mucho, y son cositas que ellas (las familias) tienen en el huerto”.    Salud desde la raíz: Lo que antes era una explicación técnica sobre cultivos, hoy es un testimonio de salud. En coordinación con promotores locales, los huertos se han vuelto la primera línea de defensa contra la anemia y la desnutrición infantil.    Sostenibilidad real: Los silos (recipientes) metálicos y ecofogones instalados en las primeras etapas hoy son herramientas que rinden ciento por ciento.      Inspirando a la próxima generación de agricultoras y técnicos    La vocación de Orfelina también se siente en su familia. Su hija Esmeralda, quien hoy tiene 13 años y creció viéndola compartir con las comunidades, proyecta su futuro en la agronomía o la veterinaria. Y es que el trabajo de Orfelina ha inspirado a una nueva generación en Santa Bárbara, por eso algunos jóvenes se le acercan a decirle que quieren seguir su camino.   En casa, ella practica lo que enseña: mantiene su huerto y sus animales con los cuidados necesarios, lo cual le permite hablarle al productor desde la experiencia: “Yo les recomiendo estas cosas porque yo también las hago”.    Al final de cada día, Orfelina regresa a casa, revisa sus notas y registra todo lo aprendido d la comunidad que visitó. “Es mi felicidad. Mi lema es enseñar y aprender al mismo tiempo”, afirma. Su trabajo es constante y silencioso. Como dice ella, “solo puede hacerse con fe y humildad”, y la convicción de que cada familia tiene la capacidad de transformar su propia vida cuando encuentra el apoyo adecuado.   El proyecto Produce Verde es implementado por nuestro socio local, Comisión de Acción Social Menonita (CASM), con el apoyo de Growing Hope Globally.   Conoce más sobre nuestro trabajo en Centroamérica aquí. Relacionadas: Centroamérica Donde una familia siembra un futuro: cultivando estabilidad a través de la fe y el trabajo arduo 2 de marzo, 2026Leer ahora Cosechas: nutrición, aprendizaje y generosidad 17 de noviembre, 2025Leer ahora «La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera 23 de abril, 2025Leer ahora

Donde una familia siembra un futuro: cultivando estabilidad a través de la fe y el trabajo arduo

Donde una familia siembra un futuro: cultivando estabilidad a través de la fe y el trabajo arduo A través del proyecto Produce Verde, apoyado por CWS, la familia de Pedro Maldonado está transformando sus medios de vida, fortaleciendo su unidad e inspirando a su comunidad mediante prácticas agrícolas sostenibles. | Autor: CWS | Cuando la luz del día apenas se asoma tímidamente, la rutina de la familia Maldonado ya ha iniciado. Con una oración agradecen por un nuevo día, desayunan y salen al campo, donde además de sus cultivos también crece la esperanza.   Hace unos años, la vida de Pedro y su familia fue puesta a prueba cuando la pandemia golpeó Honduras. El trabajo se volvió incierto, los precios subieron y conseguir alimentos se hizo cada vez más difícil. La situación llegó a ser tan grave que su esposa Edis consideró migrar a los Estados Unidos para ayudar económicamente, pero la familia no quería separarse.   Decidieron quedarse en Honduras, permanecer juntos y aferrarse a su fe. Poco después, llegó la oportunidad de integrarse al programa de seguridad alimentaria que lidera la Comisión de Acción Social Menonita CASM, con el apoyo de Church World Service y Growing Hope Globally.   Este programa marcó un antes y un después en sus vidas. Recibieron animales, capacitación y herramientas para transformar su hogar en una finca productiva.     Crecimiento, aprendizaje y liderazgo compartido   Dos años después, los cambios son visibles en cada rincón.   Donde antes había pocos animales, hoy hay corrales organizados para gallinas ponedoras, pollos de engorde y pollitos más pequeños. Edis ahora lidera el proyecto avícola con confianza.   Empezó con apenas 15 gallinas, hoy cuida hasta 100 pollitos y recibe pedidos constantes de la comunidad. “Gracias a mi esposo que me ha dado fuerza, que me dice: ‘no tenga miedo de invertir”.   El biodigestor instalado en la finca les permite producir gas a partir de desechos, reducir costos y aprovechar mejor los recursos. La secadora solar ha mejorado el manejo del café, y las técnicas de abono orgánico fortalecieron la tierra. Incluso, aprovechan cada subproducto: con las cáscaras de tomate, zanahoria y limón, desparasitan a los animales, sin necesidad de químicos.     Sembrando estabilidad en familia   Cada mejora representa aprendizaje, esfuerzo y perseverancia. Sin embargo, Pedro insiste en que el cambio más grande no se ve a simple vista. Está en la forma en que su familia trabaja ahora. Antes, él sentía que debía resolverlo todo solo. Hoy, cada miembro tiene un rol y un propósito. Su esposa cuida los animales, sus hijos apoyan en el abono y el café, y las decisiones se toman juntos. Ese trabajo compartido mejoró la economía del hogar y trajo tranquilidad y alegría.   Y este proceso está profundamente conectado con su fe, porque aunque sus actividades comienzan en la madrugada y se extienden hasta la noche, “tenemos siempre el tiempo para Dios”, dice Edis. La familia participa activamente en su comunidad religiosa, y cuidar la tierra es, para ellos, una forma de honrar la creación. Pedro lo describe con sencillez: “Estamos siendo administradores de la creación y cuando estamos implementando cosas como estas, estamos contribuyendo con el medio ambiente”.   La luz se comparte. El impacto ya se extendió más allá de su hogar. A través del proyecto Produce Verde, Pedro no sólo recibió apoyo técnico, sino también una nueva forma de ver el futuro. Esa visión ha comenzado a inspirar a otras familias de la comunidad, que ahora se acercan para observar, preguntar y aprender. Pedro nunca buscó convertirse en un ejemplo, pero su experiencia lo ha llevado a compartir lo que sabe con quienes lo rodean y ser un líder.     Avanzando, paso a paso   Cuando habla del futuro, Pedro no menciona metas definitivas ni éxitos concluidos. Prefiere hablar del proceso. “No le digo que lo hemos logrado, sino que lo estamos logrando porque el plan es seguir avanzando. Darnos cuenta de que podemos desarrollar proyectos familiares es muy importante”.   Edis sueña con una finca más grande, con la casa en el centro y espacio suficiente para expandir los proyectos y compartir conocimientos con otros. Pedro escucha ese sueño con una sonrisa tranquila y dice: “Pedro está donde está porque ha sido un loco soñador y ha dicho: “se puede”. Relacionadas: Centroamérica Cosechas: nutrición, aprendizaje y generosidad 17 de noviembre, 2025Leer ahora «La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera 23 de abril, 2025Leer ahora La familia Gutiérrez cultiva vida y esperanza en Honduras 22 de abril, 2025Leer ahora

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