De estufas a jardines, agua y ganado, la familia de Esmeralda está prosperando Esmeralda Robles es una de las participantes del proyecto desarrollado por CASM (Comisión de Acción Social Menonita), con el apoyo de CWS y GHG (Growing Hope Globally). | Autor: Mónica Arango | Preparar el caldo de gallina con albahaca, orégano y guineos verdes o el pescado frito que tanto le gustan a su hijo y esposo ahora es más fácil y menos dañino para su salud. En la cocina de Esmeralda Robles (27 años) hoy se usa menos leña, se cocina más rápido y se ahorra tiempo de preparación. Antes, su casa quedaba cubierta de hollín, una sustancia negra, muy fina y grasienta que forma el humo y queda adherida a las superficies. “Ahora, con una carguita de leña, uno cocina, no necesita mucha, a diferencia del fogón que teníamos antes, y es de mucha ayuda que no haya humo, por los pulmones, antes tenía una tos permanente”, dice Esmeralda. Esta es una de las ventajas que trae el ecofogón que ella y 58 familias más adecuaron en sus casas para preparar comidas sin aumentar la polución ambiental. La contribución más importante de las estufas ecológicas, sin embargo, es la reducción significativa en el uso de leña. Se trata de una de las actividades de prácticas ecológicas y adaptación al cambio climático del programa Gobernanza y productividad ecológica para la seguridad alimentaria y nutricional, desarrollado por CASM (Comisión de Acción Social Menonita), con el apoyo de CWS. El proyecto se implementó en las municipalidades de Macuelizo, Nueva Frontera y Azacualpa, en el departamento de Santa Bárbara, Honduras, y en total, participan 500 familias de áreas rurales con recursos económicos limitados. Esmeralda vive en la comunidad de Vainillas, en el municipio de Macuelizo. El clima es cálido y a veces, hace frío en la mañana. En este lugar hay unas 50 viviendas ubicadas cerca a un bosque de pino y árboles grandes de tamarindo y mango. Después de transitar varias carreteras y caminos, se alcanza a divisar la casa verde donde vive Esmeralda con su esposo Rigoberto López y su hijo Diego López Robles. La mujer comenta que su comunidad es “un lugar bonito con gente amable, de buena convivencia, todos nos conocemos porque estamos desde siempre. Yo nací y crecí aquí”. En Macuelizo ya todos recibieron las dos dosis de la vacuna de Covid-19 y mantienen el uso de mascarilla, así como el lavado constante de las manos. A través de la actividad “cadena de pase”, Esmeralda recibió varios animales de crianza. Esta iniciativa consiste en que una familia recibe un cerdo, oveja o vaca preñada, la alimenta y cuida, y cuando nace la próxima cría, se pasa a otra familia, que a su vez hará lo mismo. Hoy, Esmeralda tiene una cerda preñada, dos ovejas, un ovejo y 30 gallinas. Otras iniciativas de CASM en la comunidad donde vive Esmeralda incluyen la instalación de tuberías para el paso de agua potable (antes, las familias tenían un acceso limitado al recurso hídrico) y el cultivo de peces tilapias, cría de vacas, ovejas y gallinas. Esmeralda ha participado en capacitaciones de siembra de cultivos y producción de abono, recibió semillas y hoy en día produce la mayoría de alimentos que su familia consume, como por ejemplo, plátano maduro, ayote, chiles y yuca, que los tiene en su parcela; además, los vende o intercambia con sus vecinos. Ella y su familia también aprendieron sobre alimentación y nutrición, higiene, manejo de basuras y protección del medio ambiente. En las ocasiones especiales, como Navidad o Año Nuevo, el plato que preparan en casa son tamales con carne (es una comida tradicional que tiene una base de maíz y un relleno de verduras, papa y carne, se sirve envuelto en hojas de plátano). “Aquí siempre lo pasamos en familia, vamos a la iglesia, somos católicos, vamos un rato y estamos juntos para compartir una cena”. El próximo proyecto en casa de Esmeralda es conseguir un biodigestor para aprovechar más los residuos de materia orgánica en descomposición (como los excrementos de animales) y producir gas metano. “Un sueño que tenemos como familia es tener una microempresa o una venta y producción de carne. Lo primero que vamos a hacer es comprar el congelador”, dice Esmeralda y añade que con el dinero que consigan planean ampliar la casa, que hoy tiene dos habitaciones. Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora
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“Cuando se emigra, se sabe que hay muchos riesgos en el camino”
“Cuando se emigra, se sabe que hay muchos riesgos en el camino” Hace tres años, Alexis Márquez migró a los Estados Unidos. En el trayecto sufrió un accidente y perdió ambos pies. Estuvo detenido, fue deportado a su país (Honduras) y en un nuevo intento de mejorar su vida, encontró el que hoy considera su hogar: el Albergue Abba, en Celaya, México. | Autora: Mónica Arango | A sus 28 años, Alexis Márquez* ya se acostumbró a vivir con nostalgia y sintiendo la falta de sus seres queridos: “Cuando se vive lejos, se extrañan siempre a la familia, las costumbres, la tierra, porque el país lo traemos en la sangre, no lo podemos negar”. Sin embargo, agrega que no extraña la vida que tenía en Honduras, desempleado y sin oportunidades. «Cuando se emigra, se sabe que hay muchos riesgos en el camino», comenta. «Se viene con miedo y con valor, para seguir adelante, para progresar un poco. Uno se va de la mano de Dios, pidiendo que pueda llegar a cualquier destino”. Y así lo hizo: En el 2019, Alexis se fue indocumentado para Estados Unidos. En el trayecto, sufrió un accidente y perdió ambos pies; luego, fue detenido. “Fue difícil estar preso, con una discapacidad y en medio de una pandemia. Estuve mal psicológicamente, con alto riesgo de enfermarme, en silla de ruedas». El encierro era frustrante: «a uno se le viene el mundo abajo, se le cierra todo”. El 6 de enero del 2021 fue deportado a Honduras. De regreso en su país, el joven se vio obligado a continuar “otra prisión” en casa. Debido a las constantes amenazas que recibía en su pueblo, no podía salir ni a la esquina. Alexis vivía en una zona montañosa, sin opciones de movilidad para una persona usuaria de silla de ruedas. Entonces, incluso con miedo y dudas, decidió irse nuevamente; esta vez, a México, donde ya había vivido años atrás, por temporadas, en Guanajuato, San Luis, Aguascalientes y Zacatecas. Alexis llegó al Albergue Abba, socio de CWS, y que cada año atiende de 8 a 10 mil migrantes (especialmente de Centro América); ofrece alojamiento, alimentación y nutrición, servicios de salud y medicamentos, apoyo psicosocial y espiritual, asesoría legal y en derechos humanos, y trabaja en incidencia en políticas públicas y educación. Abba es uno de los 22 refugios en la red nacional de migración para migrantes transitando en México. Más de su trabajo aquí. “Nos ayudan a terminar los estudios de primaria y secundaria, hay cursos de pintura, y música. Yo estoy en clases de guitarra», dice Alexis, y agrega que a veces, también le gusta pintar. Además de recibir ayuda psicológica y asesoría legal para conseguir la autorización de residencia, el mayor regalo que Abba le hizo a este joven fueron las prótesis. Alexis realizó su sueño de volver a caminar. Ahora, él trabaja como voluntario en el albergue; piensa que es la mejor forma de agradecer por todo lo que han hecho por él. “Yo soy el encargado de recibir a las personas que llegan buscando apoyo, les doy la bienvenida, y por seguridad, reviso que no traigan navajas, armas, o que estén bajo los efectos del alcohol”. Él cuenta que ya tiene las dos dosis de la vacuna contra el COVID 19, y se está preparando para presentar las pruebas del último año de secundaria; es lo único que le falta para obtener el diploma de estudio. También está esperando la respuesta de su solicitud de visa humanitaria. Lo siguiente en la lista será aplicar para una visa de trabajo. El Instituto Nacional de Migración (INM) de México, otorga estatus migratorios a los migrantes por distintos factores: La regularización migratoria por razones humanitarias a migrantes sin visa, cuya vida o integridad están en riesgo, o han sido víctimas de desastres y/o violencia, o están en estado grave de salud. La visa humanitaria (concedida a personas con las mismas características que en el caso anterior), es válida por un año y ofrece la opción de realizar actividades remuneradas. El permiso de estadía a solicitantes de asilo o estatuto de refugiado, mientras dure el trámite respectivo. Abba ha hecho uso de todas estas opciones con migrantes apoyados por su programa legal. Hoy, Alexis lleva una vida sencilla, disfruta ayudando a sus compañeros y de sus clases de música y manualidades en el Albergue. De vez en cuando sale a comer sus platos favoritos, como fríjoles con arroz y tajaditas de plátano, o pollo rostizado y tacos con crema. Él planea conseguir una casa propia y formar una familia. «Hay que seguir echándole ganas siempre, sin importar el obstáculo que uno tenga en el camino, porque yo traigo una discapacidad física, pero como dice el dicho: “la discapacidad no es una incapacidad”. *Su nombre ha sido cambiado para proteger su identidad. Relacionadas: Centroamérica Josefa y Rosa comparten sobre las iniciativas de sus aldeas en Guatemala 3 de marzo, 2022Leer ahora
“La migración está en las venas del ser humano y esta dinámica siempre va a existir”
«La migración está en las venas del ser humano y esta dinámica siempre va a existir» Entrevista con Ignacio Martínez, director del Albergue Abba A.C., en México, donde cada año, se atienden de 8 a 10 mil migrantes en tránsito y solicitantes de asilo y refugio. | Autores: Erwin Garzona y Mónica Arango | Ignacio Martínez tiene formación teológica como pastor evangélico y en el 2021 se graduó como abogado, motivado por fortalecer su trabajo en defensa de los derechos de los migrantes. Desde 1995, fundó y dirige el Albergue Abba en Celaya (Guanajuato, México). Abba acoge a migrantes con discapacidad que han perdido algún miembro del cuerpo como resultado de accidentes en la vía férrea durante el tránsito migratorio. En el albergue les brindan rehabilitación física y psicológica. Allí también se atiende a niñez migrante que viaja acompañada de sus familias, así como a menores que hacen el tránsito migratorio solos. De igual forma, se acogen a migrantes del colectivo LGBTIQ+. ¿Por qué trabajar con migrantes?Por dos razones: por mi formación cristiana y la experiencia que vivimos como familia. Primero, me doy cuenta de que a Dios le interesan tres tipos de población: las viudas, los huérfanos y el extranjero, o sea, los migrantes. Celaya es un paso obligado de migrantes, es la “puerta de oro del Bajío”, un corredor industrial y el centro del país (México). Pero Guanajuato también es el tercer estado expulsor de migrantes, después de Michoacán y Zacatecas, que mandan y viven de las remesas. La otra razón (la familia) es que tengo tres hermanos: uno, vive irregular en Estados Unidos, y dos más, se fueron para allá. Uno de ellos vino a visitarnos y al regresar, lo secuestraron. La persona que lo iba a contratar en Estados Unidos pagó el rescate. Vivimos un tiempo duro y difícil en la familia. Creo que encarnamos la experiencia migrante y el mensaje del evangelio sobre esta población tan golpeada y necesitada en estos tiempos. ¿Cuándo decides empezar con Abba, cómo lo imaginaste?Comenzamos con mi esposa e hijos, solamente dando comida a los migrantes en el tren. Y esto fue creciendo hasta ser asociación civil. Rentamos una casa y ya teníamos condición para recibir a los migrantes. Luego, adquirimos el inmueble y ahora la A.C. está en condición de adquirir otro inmueble, porque, por ejemplo, los migrantes haitianos están llegando en más número y el flujo migratorio en general aumenta. Con la nueva reforma migratoria, que ya no pueden detener menores, ahora ves familias completas migrando. ¿Cómo surge el trabajo en asesoría legal y psicológica, y la atención a migrantes con discapacidad?Mi filosofía de vida es “vamos a donde el viento nos lleve” y en este caso, es el viento del Espíritu Santo. Vamos viendo cómo la migración es dinámica y nos va haciendo sensibles a las necesidades de las personas migrantes. El modelo de atención requiere un abogado, y así es como estudio Derecho. Recién terminé en septiembre de 2021. Nos llega un primer caso por amputación, y luego de esto se dio una relación con el INGUDIS (Instituto Guanajuatense para las Personas con Discapacidad); luego el CICR (Comité Internacional de Cruz Roja), y empezamos una atención piloto para atender a un sector que nadie atiende: migrantes con discapacidad. ¿Por qué se hace incidencia?La idea de la incidencia política surge porque vemos una estructura política de gobierno demasiado injusta, no hay equidad. Desde mi visión teológica, Dios busca la igualdad y la equidad. Vemos en México, la negación de oportunidad a los pobres, y a los migrantes. Este sistema de gobierno y estructura económica no da cabida a los pobres. Y los expulsa. Tenemos que incidir para demostrarle con números y testimonios, con bases fundamentales y sólidas, lo que no está haciendo y lo que está haciendo mal. ¿Cuál es el vínculo del Albergue Abba con otras iniciativas?A través de REDODEM (Red de Documentación de Organizaciones Defensoras de los Migrantes), tenemos 23 albergues desde Tapachula hasta Monterrey. Necesitamos apoyo, necesitamos red, esas otras manos y ojos, para atender a esta población vulnerable. Debemos pedir que migren de una manera digna. Con las caravanas vemos que, aunque se juntan para migrar, estos los hace vulnerables. Y debemos protegerles. ¿Cómo se atienden las necesidades espirituales de los migrantes?El mandato de amor al prójimo nos lleva a la inclusión de todos. Siendo creyentes o no, estando de acuerdo o no conmigo, Abba cumple su mandato de servicio. Es un ser humano con dignidad. Pareciera que México quisiera pulverizar la dignidad de los migrantes. Desde algunas iglesias nos han criticado por atender personas del colectivo LGBTIQ+. Pero no nos importan estas críticas porque nos interesa dignificarlos. Nuestro llamado a encarnar el mensaje del evangelio es este. ¿Cuál es el futuro del Albergue Abba?Nos estamos expandiendo. En alianza con ACNUR podríamos adquirir otro inmueble de 100.000 mts2. Estamos construyendo un albergue accesible a los migrantes con discapacidad. A cinco años, veo un albergue de primer nivel, tratando todas las necesidades básicas, dando atención a migrantes con discapacidad, facilitando acceso a empleo seguro a los que han logrado asilo y refugio. «Empecé siendo un pastor que daba comida en las vías, y ahora soy un abogado defensor de derechos humanos de los migrantes». «La migración está en las venas del ser humano, de los pueblos americanos, y esta dinámica siempre va a existir. Pero que sea de forma digna». Ignacio Martínez Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora
Experiencia de apoyo psicosocial a equipos de ONGs durante la emergencia COVID-19 en el Gran Chaco
CWS | Diciembre 2021
Hablar cambia y transforma realidades
Hablar cambia y transforma realidades Durante mucho tiempo, Alisson decidió no contar lo que para ella significaba que su hermana estuviera privada de la libertad. En estos últimos años, con ayuda de Enmarcha (Chile) y de un proyecto regional de la plataforma NNAPES, eso cambió. Se dio cuenta de que expresar su experiencia podía ayudarla a ella y a quienes estuvieran pasando por la misma situación. | Autora: Mónica Arango | Sueña con comprarle una casa a sus papás y crear un refugio para los animalitos de la calle. Le gustan los bailes de Tik Tok, escuchar música y jugar con sus perros. Su comida favorita es el salpicón, un plato chileno hecho con batatas (papas), vienesa (salchicha), huevo y tomate, entre otros ingredientes. Su nombre es Alisson, vive en Chile, y después de varios años tratando de asimilar el hecho de que su hermana mayor fuera detenida, ella encontró un lugar donde la ayudaron a transformar esa experiencia negativa en algo positivo para su vida y la de quienes se encuentran en una situación similar. “No es económico, es emocional”, reflexiona Alisson refiriéndose a la ayuda que para ella, necesitan muchos niños, niñas y adolescentes cuando enfrentan la ausencia de un familiar porque está en prisión1. En su caso, la primera vez que alguien se acercó, fue en el centro penitenciario donde estaba su hermana. La psicóloga del lugar la puso en contacto con la organización Enmarcha, organización que desde el año 2016 integra la Plataforma Regional por la Defensa de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes con Referentes Adultos Privados de la Libertad – NNAPES, de la cual CWS es socio fundador y principal financiador. Tras el primer acercamiento, el equipo de Enmarcha comenzó a visitar periódicamente la casa de Alisson para ver cómo estaban ella y su familia. Durante la pandemia, los encuentros pasaron a ser virtuales, pero el acompañamiento continuó. Para ese momento, su hermana ya completaba tres años en la cárcel, y aunque Alisson acabó acostumbrándose a esa situación, le dolía que las personas se burlaran o le dijeran que su hermana merecía estar presa. Mientras tanto, ella todavía intentaba asimilar el hecho de no tenerla cerca, en su casa, con ella. “Aquí nadie se preocupa por eso, es algo como: ‘Tiene un familiar preso, merece estar ahí’. Nadie te ayuda, todos te dejan solo”. Por eso, el hecho de que personas desconocidas, como lo eran en su momento los miembros del equipo de Enmarcha, se interesaran en cómo se sentía y quisieran ayudarla, “fue un gesto lindo, nadie más lo hizo”. Hasta entonces, con las únicas personas que hablaba del tema era con sus papás; “los profesores tampoco se interesaban mucho”, dice. El pasado 29 de septiembre, Alisson participó, junto con otros/as jóvenes, en una sesión especial que se llevó a cabo durante la Conferencia de International Coalition for Children with Incarcerated Parents (INCCIP, por sus siglas en inglés). El evento coincidió con la conmemoración por los 10 años del Día del Debate General sobre este asunto, a partir del cual el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas elaboró una serie de recomendaciones al respecto2. En este encuentro virtual y ante personas de diferentes países, gente que Alisson veía por primera vez, ella decidió contar algunas de sus experiencias y expresar su opinión. A diferencia de otras veces, no sintió vergüenza o miedo: “Hablar cambia y crea realidades, y creo que desde ahí uno parte, desde la experiencia; eso puede abrir una realidad a otra persona o hacer que otra persona sienta que tiene el apoyo, que no está sola”. Ella participó en el panel denominado “El camino para hacer visible a los y las NNAPES en América Latina y el Caribe”, en el que se presentó la situación de niños, niñas y adolescentes con referentes adultos privados de libertad en América Latina y el Caribe, así como el trabajo realizado al respecto durante los últimos diez años. Alisson quisiera estudiar Psicología criminalística, “pero como revisan los antecedentes familiares, entonces no puedo”, comenta. Su siguiente opción es ser Técnico en rehabilitación de drogas y alcohol. Y un día espera conocer España porque “¡siempre me ha parecido un lugar bonito!” Por ahora, continúa con sus estudios y participando en las actividades de Enmarcha. Su deseo es “que cambie el sistema y que no dejen a las familias solas. Lo digo porque nosotros (ella y su familia) vivimos muchas cosas, y nadie estuvo para nosotros en los peores momentos. No me gustaría que lo que yo pasé, lo tenga que pasar otra persona. Hablar puede ser muy bonito, pero si no hay un cambio, no sirve de nada”. Sobre Enmarcha Enmarcha es una organización sin fines de lucro que busca aportar a la construcción de un Chile con mayor justicia social. Su misión es contribuir al desarrollo social a través del ejercicio de la ciudadanía de niños, niñas y jóvenes. En palabras de Alisson, “es una organización que ayuda mucho en el ámbito emocional. He conocido gente nueva que siempre está para ti, apoyándote, escuchándote. Uno agradece. Esto es una posibilidad de poder hablar y sentirse escuchado sin que te juzguen”. En diferentes actividades y encuentros organizados por Enmarcha, Alisson conoció otras historias como la suya, “incluso, peores”, que la ayudaron a sentirse acompañada, motivada. “Hay personas muy valientes que se abren al mundo, y es muy bueno porque uno va conociendo distintos espacios y va aprendiendo de esas personas, la valentía y todo lo que se pasa cuando se tiene una persona privada de la libertad”. Twitter: @ENMARCHA_Facebook: @ongenmarchaInstagram: @enmarcha_ongYouTube: ONG En marcha 1 “La ausencia de referentes familiares y la pérdida de vínculos afectivos pueden estimular entre los NNA el surgimiento de diversos síntomas psicoafectivos en distintos planos. Entre otros, se señalan: cambios en el comportamiento, surgimiento de reacciones agresivas y desadaptación escolar por el rechazo de compañeros y de la comunidad”: Invisibles: ¿hasta cuándo?, (2014), p.32.2 Consulta aquí el informe final 10 años después: “Yo tengo algo que decir”. Relacionadas: Niñez, familia y cárcel El derecho al cuidado de mujeres familiares de personas privadas de libertad 9 de abril, 2024Leer ahora Libertad,Sigue leyendo «Hablar cambia y transforma realidades»
Los Niños, Niñas y Adolescentes tienen mucho que decir
Los Niños, Niñas y Adolescentes tienen mucho que decir | Por: CWS | Cuando desde Church World Service (CWS) Latinoamérica empezamos a focalizarnos, junto con las organizaciones que hoy conforman la Plataforma NNAPEs, en el tema de niños, niñas y adolescentes con familiares privados de la libertad, nos planteamos como objetivo principal el generar espacios seguros para que estos/as niños/as y adolescentes pudieran expresarse. En paralelo, empezamos a buscar la manera de que esas voces fueran el insumo principal de nuestras acciones y que actores claves las escucharan. De esta manera, durante estos años fuimos identificando las voces, miradas y sentimientos de estos/as NNAPEs, quienes fueron pasando de la invisibilidad al empoderamiento y, en ese proceso, nos enseñaron sobre el impacto que esta situación genera en sus vidas. Así, marcaron el camino a seguir. Recordamos a Felicia, de República Dominicana, quien en el 2017 nos dijo que ella, su hermana Victoria; Lucas, de Argentina; Cata, de Chile, y Edith, de Nicaragua, «Compartían sus historias para que algo cambiara y así, otros/as NNAPEs no tuvieran que pasar por lo que ellos/as habían pasado». En el 2018, escuchamos a Alonso decir que, para él, toda esta situación lo hacía sentir como que “entraba en un agujero no de manos que no lo dejaban salir”. En el 2019, en la sala de audiencias de la Corte Suprema de Justicia de Guatemala, Héctor nos dijo que los adultos debíamos entender que “los/as NNAPES no pueden cargar con el peso que cae sobre ellxs cuando un familiar queda privado de libertad”. Más tarde, en Costa Rica, Héctor también compartió sus ideas ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Fue esa misma Corte que a comienzos de este año escuchó en una audiencia a Manuel, de Uruguay, quien pidió que, por favor, por lo menos, los jueces que estaban juzgando a su madre le dieran la oportunidad a él, el más grande de cuatro hermanos, de dar su opinión sobre lo que quería que pasara con ellos/as luego de que su mamá volviera a la cárcel. Hace algunas semanas, y en medio de la conmemoración por los 10 años del Día de Debate General del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, a partir del cual se emitieron las recomendaciones específicas para los países que conforman dicho comité, escuchamos a Alisson (17 años, de Chile) y a Kimberly (15 años, de Uruguay). Ellas también compartieron sus miradas y representaron las de otros/as 57 niños, niñas y adolescentes y adultos/as con familiares privados/as de libertad de Chile, México, Nicaragua, República Dominicana y Uruguay que participaron del proyecto regional A 10 años: Yo tengo algo que decir, coordinado por la Plataforma NNAPEs. Esta participación fue en la sesión El camino para hacer visible a NNAPES en América Latina y el Caribe, realizada durante la tercera Conferencia de la Coalición Internacional para los Niños, Niñas y Adolescentes con Familiares Privados de Libertad (INCCIP, por sus siglas en inglés), del 29 de septiembre al 1 de octubre del 2021. Aquí puedes conocer más testimonios de los/as NNAPEs que participaron del proyecto y más información sobre la sesión Podríamos seguir enumerando voces que hemos escuchado y que nos reafirman una conclusión a la que llegaron quienes participaron del proyecto este año: “Las recomendaciones que el Comité emitió en 2011 son muy buenas, siguen vigentes, pero no se conocen ni son cumplidas o tenidas en cuenta por los Estados de nuestra región”. Precisamente, por eso es que venimos trabajando junto con la Plataforma NNAPES. En alianza con el Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes de la Organización de Estados Americanos (IIN-OEA) y gracias al apoyo de CWS, se está desarrollando un proceso de capacitación de actores estatales y de la sociedad civil, en el que ya participaron más de 100 profesionales de 18 países de la región. En dicho espacio, los/as participantes aprenden sobre el tema, conocen buenas prácticas y se les invitada a pensar soluciones y programas que puedan implementar en sus países. Próximamente, esta formación también estará disponible en inglés. De alguna manera, el objetivo que se busca, y como lo explicó Víctor Giorgi, director ejecutivo del IIN, quien también participó de la sesión del 29 de septiembre, es que “los Estados se responsabilicen por lo que ocurre. No puede ser que el Estado tome la decisión de encarcelar y el problema que genera no sea suyo”. Y estamos convencidos de esto: los Estados deben proteger los derechos de lxs NNAPES. Hasta hace unos años, el tema era completamente invisible. Hoy en día, ya no es así. Justamente Sheila, una de las jóvenes adultas entrevistadas para la publicación ‘Más allá de la Prisión’, dijo en su momento: “Yo tengo la sensación de que, desde que empezó ese día (2010), es como que yo dejé de ser yo, es como que dejé de existir por un momento. (…) Es como que me veo haciendo cosas, o moviéndome de diferentes formas, o llevando una vida que yo no elegí, porque yo no la elegí”. Hoy, a 10 años de emitirse las recomendaciones mencionadas anteriormente, esto no puede seguir pasando y debe empezar a mejorar. Ya no hay excusas para que el tema no sea parte de la agenda de las políticas públicas de la región y sea atendido como se debe. No es un tema de recursos, es un tema de decisión, de voluntad política y de generar las articulaciones y coordinaciones necesarias para que esto ocurra. Ciertamente, desde la Plataforma y desde CWS estamos a disposición para colaborar en lo que sea y donde sea necesario. Consulta aquí el informe final 10 años después: “Yo tengo algo que decir” Relacionadas: Niñez, familia y cárcel El derecho al cuidado de mujeres familiares de personas privadas de libertad 9 de abril, 2024Leer ahora Libertad, un camino de resiliencia y aprendizajes para Claudia 9 de marzo, 2024Leer ahora Railda Alves y su lucha por los derechos de las personas privadas de libertad 8 de marzo, 2024Leer ahora
Movilidad humana desde Haití. Causas de la migración.
Movilidad humana desde Haití. Causas de la migración | Autora: Mónica Arango | ¿Cuáles son las causas fundamentales de la migración haitiana? En el Índice de Riesgo Climático, Haití ocupa el tercer lugar a nivel mundial. Y en el Índice de Riesgo de Desastres, ocupa el lugar número 22, entre 181 países. Dentro de los desastres recurrentes, se destacan los terremotos (2010, 2021) y los huracanes Tomás (2010), Sandy (2012), Matthew (2016) y Laura (2020). Con esta línea de tiempo, el representante regional de CWS para Centroamérica y México, Erwin Garzona, comenzó su exposición sobre las causas de la Movilidad Humana en Haití y los riesgos que enfrenta la población migrante. Su intervención se dio durante el Encuentro de Fe y Movilidad Humana – Nicaragua, Costa Rica y Panamá (realizado del 28 al 30 de septiembre), que reunió a más de 60 personas de iglesias y organizaciones de más de 10 países para dialogar sobre migración. “Otras causas de la migración haitina incluyen la inestabilidad política endémica, que se manifiesta en 34 golpes de estado a lo largo de su historia, incluyendo el reciente asesinato del presidente Jovenel Moïse, y esta situación está vinculada a la recurrente denuncia de casos de corrupción en la administración pública”, indicó Garzona; además, mencionó otros factores que constituyen causas directas o indirectas de la migración: La violencia callejera, robos y asaltos, lucha por el control de territorios por parte de grupos armados y el secuestro de extranjeros para exigir rescates, que se ha agrabado desde el 2018 y continúa en el 2021. La crisis energética, de combustible y de transporte, que comenzó en el 2019 y se extiende hasta el presente año. La crisis alimentaria que ha afectado en los últimos dos años, que en parte es provocada por la degradación ambiental. El mal manejo de la pandemia y los impactos propios del Covid-19. Y a pesar de dichas circunstancias, se debe destacar la contribución de los migrantes a la economía del país: las remesas de migrantes haitianos suman $1,954 millones que representa el 21% del PIB. De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) los principales riesgos que enfrentan los haitianos que salen de su lugar de origen (por diferentes motivos) son discriminación, xenofobia y aporofobia, malos tratos, violencia, abuso sexual, explotación, trata de personas y una barrera idiomática que repercute en las oportunidades de empleo y la gestión de su situación legal. El «Encuentro de Fe y Movilidad Humana – Nicaragua, Costa Rica y Panamá» fue organizado por la Campaña ‘Como Nacido entre Nosotros’, de la cual CWS es parte. Esta es una campaña regional con participación de 72 iglesias y organizaciones basadas en la fe que trabajan para dar protección integral a las personas migrantes y refugiados. Respuesta desde las iglesias y otros sectores En ChileLuteranos, metodistas y evangélicos de otras denominaciones, católicos (INCAMI y Scalabrinianos) y World Vision que atienden a migrantes, en declaración conjunta rechazaron la violencia y discriminación a los y las migrantes el 28 de septiembre del 2021. Consultar declaración aquí. En Centro AméricaEvangélicos (luteranos, menonitas y otras denominaciones) y católicos (Servicio Jesuita, Scalabrinianos, Pastoral de Movilidad) atienden a migrantes y hacen incidencia por la defensa de sus derechos. Comisión de Acción Social Menonita, socio de CWS, apoya la reintegración de deportados en Honduras con el apoyo de la Iglesia Luterana, y como parte de la Red AMMPARO. En MéxicoEvangélicos (metodistas, menonitas, pentecostales y otras denominaciones) y católicos (Jesuitas, Scalabrinianos, Cáritas) dan servicios y defienden derechos de los y las migrantes. La Red de Documentación de Organizaciones Defensoras de los Migrantes (REDODEM), que ha sido apoyada por CWS, hace incidencia basada en evidencia, sus miembros apoyan a migrantes haitianos en Ciudad de México y otros sectores del corredor. En Estados UnidosEvangélicos (bautistas, luteranos, menonitas, mormones, etc.) y católicos, y organizaciones basadas en la fe como CWS atienden a migrantes y hacen incidencia incluyendo su denuncia del maltrato ocurrido en Del Rio, Texas. Organizaciones como LAWG, WOLA, Oxfam America, ACNUR, BAJI, CWS, entre otras, han protestado por lo ocurrido en Del Rio* y pidieron al presidente Joe Biden que suspenda la aplicación del Título 42-Ley de Salud, para que solicitantes de asilo y refugio no sean devueltos. *Migrantes, en su mayoría haitianos, improvisaron un campamento debajo del puente internacional para esperar el procesamiento por parte de las autoridades de inmigración. En ocasiones, el número de personas superó los 14.000. Escenas caóticas y violentas, que incluyeron agentes fronterizos a caballo, quienes utilizaron tácticas agresivas contra los migrantes, provocaron indignación y visibilizaron esta crisis fronteriza. (Con informaciones de CNN en Español). “Es importante que las iglesias y organizaciones basadas en la fe levanten su voz contra la xenofobia y aporofobia, contra políticas migratorias de los países que atentan contra el derecho a migrar y contra convenios internacionales sobre asilo y refugio”. Erwin Garzona, representante regional de CWS para Centroamérica y México. Relacionadas: Haití “Animo a todos los jóvenes a aprender una profesión” 30 de julio, 2024Leer ahora Una mirada más cercana a la vida en Haití 16 de julio, 2024Leer ahora Jornadas de atención comunitaria que transformaron el espíritu de ayuda de sus participantes 10 de abril, 2024Leer ahora
Tipos de Movilidad de la población haitiana
Tipos de Movilidad de la población haitiana | Autora: Mónica Arango | Dependiendo de las causas que motivaron la salida de grupos de personas desde Haití, o el destino final que buscan, se pueden identificar varios grupos de movilidad humana. Los principales son: desplazados internos, migrantes estacionales, migrantes en tránsito, solicitantes de asilo, solicitantes de Estatuto de Refugiado y quienes buscan asentarse en un lugar determinado. Estos fueron algunos de los aspectos que explicó el representante regional de CWS para Centroamérica y México, Erwin Garzona, durante el Encuentro de Fe y Movilidad Humana Nicaragua, Costa Rica y Panamá, realizado del 28 al 30 de septiembre, que tenía objetivo propiciar un espacio entre líderes de iglesias y organizaciones basadas en la fe para compartir experiencias, buenas prácticas, formación y aprendizaje sobre movilidad humana, y generar propuestas de acción conjunta para responder ante este fenómeno. Específicamente, estos grupos de movilidad mencionados en su intervención, son: Los Desplazados internos (forzados por la violencia y el aumento de la crisis alimentaria). Los Migrantes haitianos en República Dominicana, tanto los que migran estacionalmente como los que migran de manera definitiva. Los haitianos en el Caribe, incluyendo Bahamas, islas Turcas y Caicos. Esto incluye los migrantes que se asientan de manera definitiva y algunos que están en tránsito. Otros, en menor número, viajan a Cuba, Jamaica y Puerto Rico. Los haitianos en Suramérica incluyen cuatro subgrupos: Los que se asientan de manera definitiva, solicitantes de asilo, solicitantes de Estatuto de Refugiado y los que están en tránsito. Aquí se mencionan Colombia, Chile y Brasil, países en los que actualmente es mayor el número de salida que de entrada de haitianos. Los haitianos que buscan asilo o refugio, y los que transitan por Centroamérica. La ruta incluye el paso por Panamá, Costa Rica, Honduras, Nicaragua y Guatemala. Los haitianos que llegan a México y pretenden entrar a Estados Unidos, y los que solicitan asilo o refugio en ese país. Los haitianos en Estados Unidos, que incluye a los que han llegado y han sido deportados (como el caso de Del Rio, Texas), y los que ya están asentados en ese país con los grupos más grandes en Nueva York y Miami. “La crisis migratoria haitiana cobró notoriedad reciente por la violencia con que fueron tratados los migrantes haitianos en Del Rio, Texas, y la posterior deportación de la mayoría de ellos, incluyendo a quienes son candidatos a aplicar por asilo y estatuto de refugiado”, dijo Garzona. Además, resaltó que “esta crisis comenzó hace muchos años con quienes migraron a Suramérica en la década anterior, que no lograron integrarse en estos países y buscaron continuar su tránsito hacia Estados Unidos, enfrentando situaciones de racismo y xenofobia”. El «Encuentro de Fe y Movilidad Humana – Nicaragua, Costa Rica y Panamá» fue organizado por la Campaña ‘Como Nacido entre Nosotros’, de la cual CWS es parte. Esta es una campaña regional con participación de 72 iglesias y organizaciones basadas en la fe que trabajan para dar protección integral a las personas migrantes y refugiados. Relacionadas: Haití “Animo a todos los jóvenes a aprender una profesión” 30 de julio, 2024Leer ahora Una mirada más cercana a la vida en Haití 16 de julio, 2024Leer ahora Jornadas de atención comunitaria que transformaron el espíritu de ayuda de sus participantes 10 de abril, 2024Leer ahora
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