Donde una familia siembra un futuro: cultivando estabilidad a través de la fe y el trabajo arduo A través del proyecto Produce Verde, apoyado por CWS, la familia de Pedro Maldonado está transformando sus medios de vida, fortaleciendo su unidad e inspirando a su comunidad mediante prácticas agrícolas sostenibles. | Autor: CWS | Cuando la luz del día apenas se asoma tímidamente, la rutina de la familia Maldonado ya ha iniciado. Con una oración agradecen por un nuevo día, desayunan y salen al campo, donde además de sus cultivos también crece la esperanza. Hace unos años, la vida de Pedro y su familia fue puesta a prueba cuando la pandemia golpeó Honduras. El trabajo se volvió incierto, los precios subieron y conseguir alimentos se hizo cada vez más difícil. La situación llegó a ser tan grave que su esposa Edis consideró migrar a los Estados Unidos para ayudar económicamente, pero la familia no quería separarse. Decidieron quedarse en Honduras, permanecer juntos y aferrarse a su fe. Poco después, llegó la oportunidad de integrarse al programa de seguridad alimentaria que lidera la Comisión de Acción Social Menonita CASM, con el apoyo de Church World Service y Growing Hope Globally. Este programa marcó un antes y un después en sus vidas. Recibieron animales, capacitación y herramientas para transformar su hogar en una finca productiva. Crecimiento, aprendizaje y liderazgo compartido Dos años después, los cambios son visibles en cada rincón. Donde antes había pocos animales, hoy hay corrales organizados para gallinas ponedoras, pollos de engorde y pollitos más pequeños. Edis ahora lidera el proyecto avícola con confianza. Empezó con apenas 15 gallinas, hoy cuida hasta 100 pollitos y recibe pedidos constantes de la comunidad. “Gracias a mi esposo que me ha dado fuerza, que me dice: ‘no tenga miedo de invertir”. El biodigestor instalado en la finca les permite producir gas a partir de desechos, reducir costos y aprovechar mejor los recursos. La secadora solar ha mejorado el manejo del café, y las técnicas de abono orgánico fortalecieron la tierra. Incluso, aprovechan cada subproducto: con las cáscaras de tomate, zanahoria y limón, desparasitan a los animales, sin necesidad de químicos. Sembrando estabilidad en familia Cada mejora representa aprendizaje, esfuerzo y perseverancia. Sin embargo, Pedro insiste en que el cambio más grande no se ve a simple vista. Está en la forma en que su familia trabaja ahora. Antes, él sentía que debía resolverlo todo solo. Hoy, cada miembro tiene un rol y un propósito. Su esposa cuida los animales, sus hijos apoyan en el abono y el café, y las decisiones se toman juntos. Ese trabajo compartido mejoró la economía del hogar y trajo tranquilidad y alegría. Y este proceso está profundamente conectado con su fe, porque aunque sus actividades comienzan en la madrugada y se extienden hasta la noche, “tenemos siempre el tiempo para Dios”, dice Edis. La familia participa activamente en su comunidad religiosa, y cuidar la tierra es, para ellos, una forma de honrar la creación. Pedro lo describe con sencillez: “Estamos siendo administradores de la creación y cuando estamos implementando cosas como estas, estamos contribuyendo con el medio ambiente”. La luz se comparte. El impacto ya se extendió más allá de su hogar. A través del proyecto Produce Verde, Pedro no sólo recibió apoyo técnico, sino también una nueva forma de ver el futuro. Esa visión ha comenzado a inspirar a otras familias de la comunidad, que ahora se acercan para observar, preguntar y aprender. Pedro nunca buscó convertirse en un ejemplo, pero su experiencia lo ha llevado a compartir lo que sabe con quienes lo rodean y ser un líder. Avanzando, paso a paso Cuando habla del futuro, Pedro no menciona metas definitivas ni éxitos concluidos. Prefiere hablar del proceso. “No le digo que lo hemos logrado, sino que lo estamos logrando porque el plan es seguir avanzando. Darnos cuenta de que podemos desarrollar proyectos familiares es muy importante”. Edis sueña con una finca más grande, con la casa en el centro y espacio suficiente para expandir los proyectos y compartir conocimientos con otros. Pedro escucha ese sueño con una sonrisa tranquila y dice: “Pedro está donde está porque ha sido un loco soñador y ha dicho: “se puede”. Relacionadas: Centroamérica Cosechas: nutrición, aprendizaje y generosidad 17 de noviembre, 2025Leer ahora «La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera 23 de abril, 2025Leer ahora La familia Gutiérrez cultiva vida y esperanza en Honduras 22 de abril, 2025Leer ahora
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Construyendo resiliencia en Haití: voces de esperanza en medio de la crisis
Construyendo resiliencia en Haití: voces de esperanza en medio de la crisis | Autor: CWS | Cuando los desastres, la sequía y la violencia son continuos, la resiliencia se convierte en un salvavidas. En el noroeste de Haití, las familias de Baie‑de‑Henne atraviesan momentos difíciles. Desde los impactos climáticos hasta el aislamiento económico, los desafíos son inmensos; sin embargo, las historias que emergen de esta región también revelan fortaleza, ingenio y esperanza. Las reducciones significativas en la asistencia internacional dejaron a más de 10.000 familias agricultoras sin semillas al inicio de la temporada de siembra en el 2025. Los pocos cultivos que lograron sembrar no germinaron debido al retraso de las lluvias. Las familias que aún tenían acceso al agua, la transportaron a pie hasta sus parcelas, sólo para ver cómo los insectos devoraban sus plantaciones debido a que la sequía eliminó otras fuentes de alimento. La segunda temporada de siembra, en agosto, ofreció una breve esperanza, pero esta se desvaneció rápidamente. Las inundaciones de septiembre y el huracán Melissa en octubre destruyeron la mayor parte de los cultivos de plátano y yuca justo cuando estaban listos para cosecharse. Al mismo tiempo, los bloqueos y la violencia vinculada a pandillas aislaron aún más la región, desconectando a las familias de los mercados nacionales y provocando un aumento vertiginoso en los precios de los alimentos. Frente a estas crisis, dos proyectos que implementó nuestro socio local OPFSLDIBH con el acompañamiento de Church World Service (CWS) y el financiamiento de Growing Hope Globally, se convirtieron en un sistema de apoyo crucial. Estas iniciativas ofrecen a las familias herramientas, capacitación y confianza para adaptarse. Tal como promete Isaías 41:18: “Abriré ríos en las alturas desoladas… convertiré el desierto en estanques de agua.” Un manantial restaurado, una comunidad renovada Uno de los mayores logros de los últimos dos años refleja esa promesa: la rehabilitación del manantial natural de Dumercy, que estuvo seco en años anteriores, pero que ahora fluye de manera continua incluso resistiendo las fuertes inundaciones y el huracán.Hoy, el manantial provee agua esencial para lavar ropa, atender animales y cocinar. A su alrededor, tierras que antes eran áridas se transformaron. Las familias sembraron plátano, malanga, maíz y calabaza, alimentando a sus hogares y vendiendo los excedentes en el mercado de Mare Rouge. Esta transformación fue posible gracias a amplios esfuerzos de conservación de suelos. Hasta ahora, 41 personas recibieron capacitación especializada en técnicas de conservación, y junto con supervisores capacitados, 195 agricultores aplicaron estos métodos en ocho hectáreas alrededor de la fuente Dumercy. Su trabajo incluyó la instalación de muros de piedra, cercas vivas, barreras de fijación de suelos y pasto, estructuras que se mantuvieron firmes tanto durante las inundaciones de septiembre como durante el huracán Melissa. Soluciones naturales para tiempos difíciles Entre los muchos agricultores que fortalecieron sus habilidades está Michelet Nacius, de 51 años, residente de Bombel y padre de siete hijos: “Durante mucho tiempo, los insectos devastaron mis cultivos, afectando negativamente mi cosecha. Sin embargo, gracias a esta capacitación, los insectos ya no arrasarán mis cultivos. Ya empecé a producir y usar pesticida natural, con buenos resultados. Antes no tenía medios para combatir las plagas. Gracias, OPFSLDIBH y CWS, por esta iniciativa que me ayuda a combatir los daños causados por los insectos”. Su experiencia se repite en los grupos agroecológicos. El pesticida natural se ha convertido en una herramienta vital durante un año en que la sequía obligó a los insectos a atacar con más agresividad los cultivos verdes. Estas formaciones permiten a los agricultores proteger sus parcelas sin depender de productos químicos costosos o inaccesibles. El agricultor Bruly Cornet, de 67 años, también experimentó cambios transformadores tras años luchando contra la erosión: “Cuando llovía, la erosión me causaba muchos problemas porque dejaba hoyos y se llevaba la capa fértil del suelo.” Tras la construcción de estructuras de conservación en su terreno, todo cambió: “Ya coseché frijoles y maíz… Las estructuras tuvieron un papel importante en el aumento de mi rendimiento.” Ahora protege esas obras y anima a sus vecinos: “Son muy útiles para la tierra… Voy a seguir protegiendo mis otras parcelas”. A pesar de perder el 96% de sus cosechas, vivir bajo aislamiento impuesto por pandillas y enfrentar el aumento del costo de los alimentos, las familias de Baie‑de‑Henne no se rinden. Están reconstruyendo suelos, restaurando manantiales, adoptando técnicas agrícolas resilientes al clima y fortaleciendo sus pequeños negocios. Esto es lo que significa resiliencia en el noroeste de Haití: agricultores cosechando nuevamente, mujeres expandiendo sus negocios, personas mayores protegiendo su tierra y familias manteniéndose unidas, incluso en medio de la tormenta. Estamos agradecidos con Growing Hope Globally por su apoyo en este trabajo. Aprende más sobre nuestro trabajo en Haití aquí. Relacionadas: Haití Lakou Tanama: Elevando las voces haitianas en la justicia sanadora 13 de octubre, 2025Leer ahora “Animo a todos los jóvenes a aprender una profesión” 30 de julio, 2024Leer ahora Una mirada más cercana a la vida en Haití 16 de julio, 2024Leer ahora
Respuesta al terremoto de 2021
CWS | June 2024
Cosechas: nutrición, aprendizaje y generosidad
Cosechas: nutrición, aprendizaje y generosidad Rigoberto vive en la comunidad de El Carrizal, en el departamento de Yoro, Honduras. Con dedicación y alegría, ha transformado su pequeño terreno en una huerta vibrante que alimenta a su familia y fortalece su conexión con la tierra y sus vecinos. | Autor: CWS | «Lo que me encanta es cosechar, consumir lo que yo produzco, y compartirlo», dice Rigoberto y añade que «la iglesia nos ha enseñado que no seamos egoístas». Esta filosofía guía su trabajo diario al lado de su esposa Ofelia y sus cuatro hijos. Él cultiva hortalizas como tomates, chiles y hojas verdes, y ha comenzado a experimentar con nuevos cultivos que prosperan en su región como el maíz y el fríjol. A través del proyecto Produce Verde, implementado por la Comisión de Acción Social Menonita (CASM) con el apoyo de Growing Hope Globally, Rigoberto ha aprendido a elaborar fertilizante orgánico, adoptar nuevas técnicas de siembra y preparar comidas nutritivas con lo que cultiva. Su objetivo no es hacer mucho dinero, sino “tener alimento para la familia”. Más que sembrar: aprender y compartir El proyecto Produce Verde se enfoca en la Seguridad Alimentaria Nutricional y Agricultura Familiar, ofreciendo formación en salud y nutrición a familias rurales. Para Rigoberto, esto ha significado mejorar sus prácticas agrícolas y aprender a preparar comidas más saludables para su familia. “Las capacitaciones son claras y concretas, no sólo de teoría, sino de poner en práctica lo que aprendemos. Hemos aprendido a hacer foliares (fertilizantes) y abonos, y a alimentarnos mejor, ahora hacemos jugos en lugar de tomar refrescos de gaseosa”, cuenta Rigoberto mientras muestra la variedad de frutas que organizó su esposa Ofelia en la mesa. El de Rigoberto es uno de los 81 hogares que han establecido parcelas productivas con cultivos diversos como plátano, yuca y sandía. También construyó una pequeña granja para la crianza de aves, lo que contribuye al consumo de proteína en su hogar y genera ingresos con la venta de excedentes de huevos y carne. Aprendizaje colectivo Marco, otro participante del proyecto, destaca cómo la capacitación les ha ayudado a valorar lo que producen y entender la importancia de la nutrición. “No se trata solo de cultivar alimentos, se trata de aprender cosas nuevas, estamos muy contentos,” comenta. Entre abril y septiembre del 2025, 152 personas han participado en talleres sobre producción de fertilizantes orgánicos, y 75 mujeres asistieron a sesiones comunitarias de cocina para aprender a preparar comidas balanceadas con ingredientes locales. Huertas que transforman comunidades Juntos, en esta comunidad están construyendo un futuro más resiliente. Sus huertas son más que fuentes de alimento: son espacios de aprendizaje, solidaridad y esperanza. El proyecto Produce Verde también promueve la conservación ambiental y la adaptación al cambio climático. Las familias han adoptado prácticas inteligentes como secadores solares y sistemas de cosecha de agua, y 53 productores han implementado tecnologías sostenibles para proteger sus cultivos y reducir costos. La historia de Rigoberto es una entre muchas que reflejan el espíritu del proyecto: cultivar no sólo la tierra, sino también el conocimiento, la salud y la generosidad. Conoce más sobre nuestro trabajo en Centroamérica. Relacionadas: Centroamérica «La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera 23 de abril, 2025Leer ahora La familia Gutiérrez cultiva vida y esperanza en Honduras 22 de abril, 2025Leer ahora Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora
De la fila de la cárcel a la incidencia global: el camino de Andrea Casamento
De la fila de la cárcel a la incidencia global: el camino de Andrea Casamento | Autor: CWS | Cuando Andrea Casamento volvió al escenario de TEDx Río de la Plata por segunda vez, su mensaje fue claro: el cambio comienza en el dolor, pero crece en comunidad. Hace ocho años, en su primera charla TED, Andrea contó cómo el encarcelamiento injusto de su hijo transformó su vida. Esa experiencia la llevó a crear ACiFaD, un espacio para mujeres que, como ella explicó, «nos juntamos para transitar juntas el terremoto que aparece en tu vida cuando te acercas a la cárcel», haciendo fila para entrar, cargando bolsos y silencios aún más pesados. Juntas convirtieron la soledad en fuerza colectiva. Esta realidad está lejos de ser aislada. Como se explica en el artículo Mujeres, encarcelamiento y violencia de género: ¿Por qué el silencio?, “Con más de 1,9 millones de personas actualmente privadas de libertad en América Latina y el Caribe, al menos cinco familiares por persona encarcelada sufren los impactos del encarcelamiento. Estos impactos afectan principalmente a mujeres y niñas, quienes suelen experimentar múltiples formas de violencia basada en género (VBG) y vulneraciones de derechos por sistemas penitenciarios y judiciales degradantes, ineficientes y con escasos recursos”. Desde 2014, CWS acompaña y fortalece el trabajo de ACiFaD, aprendiendo que defender los derechos de niñas, niños y adolescentes con un padre o madre privado de libertad (NNAPES) implica comprender las luchas de sus cuidadoras. La realidad es contundente: el 95 % de los NNAPES están al cuidado de una mujer, quien además asume la carga emocional y logística del proceso judicial y la condena. En 2015, ACiFaD se integró a la Plataforma NNAPES, amplificando su voz en la región y en espacios internacionales. Con el apoyo de CWS, Andrea participó en encuentros globales, desde la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer en Naciones Unidas hasta la conferencia Beyond the Bars, confirmando que las familias enfrentan desafíos similares en cualquier país. Su perseverancia dio frutos. En 2021, Andrea se convirtió en la primera mujer con experiencia de vida en ocupar un lugar en el Subcomité para la Prevención de la Tortura de Naciones Unidas. Y recientemente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos emitió una resolución que reconoce los derechos de estas familias, un logro histórico fruto de años de incidencia. En su reciente charla TED, Andrea explicó que la cárcel impone tres tiempos: «Uno desconcertante, otro largo de supervivencia, la condena, y a veces recuperar la libertad.» Y concluyó su charla TED con una invitación: “Ya no puedo ni quiero decirles que no nos vieron y que no nos escucharon. Quiero decirles: sigamos conversando y la vida nos dirá lo bueno que sucederá.» En CWS nos enorgullece acompañar este paso de un grupo de mujeres que se acompañan, se escuchan y se apoyan mutuamente. La charla completa de TED está aquí: Charla TEDx de Andrea Casamento. LA MUJER DE LA FILA Recientemente, la historia de vida de Andrea llegó a la gran pantalla en la película La Mujer de la Fila, disponible en Netflix en varios países. Niñez, familia y cárcel Un paso por los NNAPES: avances hacia visitas dignas en centros penitenciarios 30 de septiembre, 2025Leer ahora El derecho al cuidado de mujeres familiares de personas privadas de libertad 9 de abril, 2024Leer ahora Libertad, un camino de resiliencia y aprendizajes para Claudia 9 de marzo, 2024Leer ahora
Intercambio Regional sobre Apicultura
CWS |Noviembre 2025
Lakou Tanama: Elevando las voces haitianas en la justicia sanadora
Lakou Tanama: Elevando las voces haitianas en la justicia sanadora | Autor: Alex Morse | Advertencia de contenido: Este artículo menciona casos de suicidio. CWS se asoció con la Red de Salud de Haití y Lakou Tanama para implementar un programa piloto de capacitación comunitaria con enfoque cultural, impartido en creole haitiano para personas haitianas recién llegadas a Estados Unidos. A través de los Espacios de Sanación, este proyecto ofrece un entorno seguro donde las y los participantes pueden compartir, conectar y sanar, abordando necesidades urgentes que a menudo se pasan por alto en los servicios tradicionales de salud mental. Creando espacio para las voces haitianas El 17 de septiembre de 2025, Nadege Robertson encendió su computadora portátil y se conectó a Zoom, cuidando de silenciar su micrófono para evitar que se escucharan los gallos y las motocicletas que pasaban frente a su casa en las afueras de Puerto Príncipe, Haití. Poco después, comenzaron a unirse 12 participantes. Algunos con sonrisas, otros con las cámaras apagadas, y uno más con lágrimas en el rostro. Nadege es cofundadora de Lakou Tanama y facilitadora principal de los Espacios de Sanación que CWS está implementando como parte de una iniciativa de salud mental destinada a fortalecer el bienestar emocional de las personas haitianas recién llegadas a Estados Unidos. Tras dar la bienvenida al grupo, ofrecer algunas indicaciones sobre la participación y guiar un ejercicio de respiración, Nadege invitó a las y los participantes a compartir lo que tenían en mente. Una pausa muy larga. Finalmente, una persona está lista para compartir. “Me siento perdido en la administración y la política estadounidense. Dijeron que éramos bienvenidos aquí. Tengo todos mis papeles. Trabajamos y trabajamos para ellos… y ahora no nos quieren y dicen que somos un problema”. Varias personas asintieron en señal de acuerdo. “Huí de los delincuentes en Haití hacia Estados Unidos mediante el programa [Parole Humanitario] de Biden. Tengo dos hijos, un niño y una niña. Ahora, con el TPS (Estatus de Protección Temporal) sin renovar, he perdido mi trabajo”. El grupo comenzó a conversar sobre los desafíos que enfrentan, pues varios programas de ayuda finalizarán a fines de septiembre y el TPS podría terminar en febrero. “Es pura desesperación, estrés, una gran depresión… no hay vida. Creo que me entregaré para la deportación junto con mis hijos”. Escuchar como una forma de sanar “Creo que es muy fácil sentir que debemos hacer algo más que escuchar. Queremos dar esperanza a las personas o encontrar una solución a los problemas que comparten, pero toda la investigación en psicología y terapia demuestra que simplemente escuchar, dar a alguien la oportunidad de ser escuchado, es una de las cosas más importantes que podemos hacer”, compartió el Dr. Evan Auguste, colega de Nadege en Lakou Tanama, durante una reciente presentación sobre el proyecto piloto de CWS. El modelo de Espacio de Sanación se basa en ese principio: ser escuchado y poder compartir abiertamente es una forma de sanar. Estas sesiones se realizan en creole haitiano, y muchas personas participantes expresan sentirse más empoderadas, conectadas y orgullosas de su identidad haitiana después de los encuentros virtuales de 90 minutos. “Creo que existe el mito de que las personas haitianas no quieren hablar sobre salud mental o que existe un estigma al respecto, pero en realidad se trata de un tema de acceso”, continúa el Dr. Evan. “La verdad es que la mayoría de los programas de salud mental no benefician a la comunidad haitiana porque nunca fueron diseñados pensando en ella. Lakou Tanama es diferente porque volvimos a estudiar el trabajo del primer psiquiatra haitiano, el Dr. Louis Price-Mars, y redescubrimos ese enfoque comunitario que integra los elementos de la cultura y la identidad haitiana que son la base de nuestra fortaleza y resiliencia”. Estas expresiones de cultura e identidad haitianas están estrechamente ligadas a la diversidad de prácticas de fe que se encuentran en el cristianismo evangélico, el catolicismo y el vudú. Al cierre de cada Espacio de Sanación, se comparten estrategias prácticas y positivas de afrontamiento basadas en estas espiritualidades, para ayudar a las personas a manejar el estrés, el miedo y la incertidumbre que enfrentan. Por ejemplo, según sus creencias, algunas pueden encontrar consuelo en la lectura de las Escrituras, el rezo del rosario o el encendido de velas. Incluir todas las perspectivas de fe permite que cada participante adopte lo que le resulta significativo y reconoce la importancia de la espiritualidad en tiempos difíciles. Ampliar el acceso a apoyos con base cultural La última persona en la sesión que Nadege facilitaba se dispuso a compartir su testimonio, confirmando el valor del trabajo que Lakou Tanama y CWS están realizando, y, trágicamente, la urgente necesidad de contar con espacios seguros para las voces haitianas. “Perdí a mi única amiga ayer, por suicidio. Era madre de dos hijos, tenía solo 29 años. Dijo que sentía desesperación y humillación… Perdió su trabajo y se rindió. No le quedaba nada y sabía que no podía alimentar a sus hijos. Se rindió. Tal vez, si hubiera sabido de este Lakou, habría resistido. El Lakou es una familia. No sabía que existía un lugar así”. Durante los últimos 20 días, Church World Service (CWS) se ha asociado con Lakou Tanama para ofrecer capacitación en crele haitiano al personal de primera línea que trabaja directamente con personas haitianas recién llegadas. En ese breve período, 27 trabajadores de 15 organizaciones ubicadas en siete estados distintos completaron la formación, reconociendo que el componente virtual del modelo lo hace accesible, especialmente cuando muchos inmigrantes en Estados Unidos se sienten menos seguros de acudir a programas presenciales. CWS busca ahora ampliar rápidamente el acceso a este modelo para llegar al mayor número posible de haitianos que viven en Estados Unidos, como parte de su trabajo continuo con comunidades de refugiados e inmigrantes. Alex Morse es el representante regional adjunto de CWS para América LatinaSigue leyendo «Lakou Tanama: Elevando las voces haitianas en la justicia sanadora»
Un paso por los NNAPES: avances hacia visitas dignas en centros penitenciarios
Un paso por los NNAPES: avances hacia visitas dignas en centros penitenciarios | Autor: CWS | Hoy, en el Día Internacional de los NNAPES—niñas, niños y adolescentes con referentes adultos privados de libertad—recordamos un hecho que marca un paso importante en la defensa de sus derechos. El pasado 21 de julio de 2025, jóvenes representantes de América Latina y el Caribe participaron en una audiencia temática ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde compartieron sus testimonios y exigieron condiciones dignas y seguras en las visitas penitenciarias. Durante la audiencia se subrayó una verdad fundamental: las visitas a familiares encarcelados no son un privilegio, sino un derecho. Sin embargo, en toda la región, estas visitas suelen ser traumáticas, marcadas por revisiones invasivas, trato hostil y entornos inseguros. Los testimonios revelaron un patrón de negligencia institucional y violencia sistemática que atenta contra la dignidad y el bienestar de la niñez. Las voceras juveniles Rayshell, Cruz y Karen (miembros del Consejo de Vocerías NNAPES) compartieron experiencias y reflexiones: “Adentro (en la cárcel) es un mundo que no nos gusta, es feo, oscuro, hay violencia, peleas, malas palabras y mucho ruido. Niñas y niños que, en el contexto de visita común, han presenciado encuentros conyugales de sus familiares y expuestos a vulneración de derechos dentro de una institución del estado a vista de todos es inaceptable, pero sucede”, dijo Cruz, de 16 años. Añadió que “aunque somos niños, nos tratan como sospechosos,” dijo Cruz, de 16 años. “En distintos lugares del continente, estas visitas se desarrollan en condiciones que vulneran nuestra dignidad y bienestar integral: desde los largos viajes para llegar a los centros penales en horas de la madrugada para hacer la fila, largas esperas en espacios inadecuados, las revisiones físicas invasivas y humillantes, el trato discriminatorio y ambientes hostiles y violentos que nos dañan física, psicológica y emocionalmente”, comentó Rayshell, de 17 años. El 24 de julio, la CIDH emitió la Resolución 2/25 en la que reconoce los derechos de familiares y personas con vínculos afectivos de las privadas de libertad. Lo anterior representa un avance significativo en la garantía de los derechos de la niñez afectada por el encarcelamiento de sus seres queridos, y marca un precedente para transformar las políticas penitenciarias con enfoque en dignidad y participación infantil. Este logro no fue casual; es el resultado de más de diez años de trabajo articulado por parte de la Plataforma NNAPES y organizaciones aliadas, que han visibilizado una realidad profundamente ignorada. «Este no es un problema aislado. Se trata de una situación estructural y regional. Nuestro enfoque parte de un principio fundamental: los sistemas penitenciarios no sólo son custodios de personas privadas de libertad, sino también responsables y garantes de los derechos de la niñez que mantiene un vínculo familiar con ellas», afirmó Gonzalo Salles, vocero de la Plataforma NNAPEs. Precisamente, la resolución insta a los Estados a generar espacios de participación, recopilar información sobre los contextos familiares y diseñar políticas que reconozcan sus diversas realidades, necesidades y las múltiples formas de discriminación que enfrentan. Entre los avances más significativos derivados de este proceso de incidencia, se destacan: El reconocimiento de la visita como un derecho fundamental, no un beneficio sujeto a restricciones arbitrarias. La creación de espacios de visita amigables para la niñez, seguros, dignos y separados de la población penal general. La implementación de protocolos de seguridad no invasivos y la capacitación del personal penitenciario en derechos de la niñez y enfoque de género. La asignación de subsidios estatales de transporte, que permiten superar las barreras económicas para el contacto familiar. La incorporación de reformas legales y políticas que priorizan el interés superior del niño en todos los aspectos relacionados con las visitas penitenciarias. Sobre la Plataforma NNAPES La Plataforma NNAPES es una alianza estratégica de organizaciones de la sociedad civil que trabaja por la defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes con familiares encarcelados. A través de la incidencia, la investigación y la participación juvenil, busca transformar las políticas regionales y garantizar que ningún niño, niña o adolescente sea olvidado por el encarcelamiento de un ser querido. Desde CWS nos enorgullece acompañar y recorrer este camino junto a nuestros socios de la Plataforma NNAPES, quienes se animaron a ver lo invisible, y luego de verlo, se comprometieron a empezar a cambiarlo. Agradecemos a las niñas, niños, adolescentes y familiares por compartir sus historias y por enseñarnos tanto en estos años. Lectura recomendada: Más de una década de incidencia con la Plataforma NNAPES Otras voces de NNAPES durante la audiencia de la CIDH “Visitar a nuestros familiares es nuestro derecho, no un beneficio.” “No hay mejores especialistas en temas de niñez y adolescencia que nosotras, las propias niñas, niños y adolescentes.” “Queremos conocer estos procesos con palabras que nos abracen.” “¿Qué siente un niño cuando le rompen un dibujo o una torta sin explicación?” “Pongan cifras, carne, hueso y dolor a esta realidad para exigir cambios estructurales.” Datos relevantes Más de 2 millones de NNAPES viven esta situación en la región. Se estima que el 35% de ellos ingresan a centros penitenciarios para visitas. Muchos otros no lo hacen por barreras económicas, legales o geográficas. Niñez, familia y cárcel De la fila de la cárcel a la incidencia global: el camino de Andrea Casamento 17 de noviembre, 2025Leer ahora El derecho al cuidado de mujeres familiares de personas privadas de libertad 9 de abril, 2024Leer ahora Libertad, un camino de resiliencia y aprendizajes para Claudia 9 de marzo, 2024Leer ahora
«La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera
«La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera Rogelio Rivera, su esposa Suyapa Villeda y su familia han transformado su pequeña finca, La Bendición, en un hogar próspero y sostenible en La Sierra, Honduras. A través del proyecto Produce Verde, han adoptado nuevas técnicas agrícolas, diversificado sus cultivos y compartido recursos para fortalecer tanto su sustento como su comunidad. | Autora: Mónica Arango | “Gracias a Dios por un nuevo día”, dice Rogelio cada mañana antes de iniciar sus labores: alimenta a la novilla, riega los cultivos, da agua a las gallinas y supervisa el pastoreo de las ovejas. Su esposa, Suyapa, prepara las tortillas fortificadas y licuados verdes que aprendió a hacer, antes de comenzar su trabajo con la huerta y los animales. Rogelio Rivera y Suyapa Villeda viven con sus tres hijos en la comunidad de La Sierra, Macuelizo, Santa Bárbara. Esta zona de clima fresco, rodeada de pinos y compuesta por unas 30 familias, los acogió hace más de cuatro décadas. Desde que se unieron al proyecto Produce Verde, implementado por la Comisión de Acción Social Menonita (CASM), han aprendido nuevas técnicas agrícolas y construido el gallinero que necesitaban. También diversificaron sus cultivos con plátano, yuca, frijoles, hortalizas como rábano y mostaza, y árboles frutales como manzana, papaya, piña y limón. La familia cría animales, incluidos cerdos, gallinas y ovejas, y ha comenzado a mantener colonias de ‘meliponas’, abejas nativas sin aguijón, cuya miel utilizan con fines medicinales y para la venta. Su finca, La Bendición, es ahora una fuente de orgullo. “No sabíamos cómo hacer este abono”, dice Rogelio, mostrando las lombrices que se mueven en la tierra que sostiene en la mano. “Estamos muy agradecidos con Dios”, añade, señalando con entusiasmo los sacos de abono que ahora representan autosuficiencia y un suelo sano del que cosecha alimentos para su familia. Cultivando habilidades Suyapa comparte con orgullo que ahora sabe cómo cuidar mejor su huerta. “Aprendí a cuidar de mis animalitos y muchas cosas más de agricultura. Me encantan mis gallinitas”, afirma. También forman parte de un grupo que promueve prácticas sostenibles, como evitar la quema de desechos y utilizar abono orgánico en cultivos en terrazas. Como muestra de su compromiso con la comunidad —y como parte del proyecto— la familia participa en la práctica de “pase en cadena”, la cual consiste en entregar un cerdito a otra familia en una comunidad vecina para que lo críen, puedan reproducirlo y eventualmente, vender como una fuente adicional de ingresos. Como señala César Soriano, de CASM: “Este proyecto y el empeño de las personas representan un compromiso natural con la tierra y una disposición de experimentar con nuevas prácticas”. El proyecto Produce Verde es implementado por nuestro socio local, la Comisión de Acción Social Menonita (CASM), con el apoyo de Growing Hope Globally. Conoce más sobre nuestro trabajo en Centroamérica. Relacionadas: Centroamérica La familia Gutiérrez cultiva vida y esperanza en Honduras 22 de abril, 2025Leer ahora Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora
La familia Gutiérrez cultiva vida y esperanza en Honduras
La familia Gutiérrez cultiva vida y esperanza en Honduras Pedro Pablo Gutiérrez y su familia han transformado su pequeña finca en Las Varas, Honduras, en un hogar autosuficiente y próspero con el apoyo del proyecto Produce Verde. A través del trabajo en equipo, prácticas agrícolas sostenibles y el compartir con la comunidad, han creado una vida basada en la resiliencia, la salud y la generosidad. | Autora: Mónica Arango | Cada mañana, Pedro Pablo Gutiérrez comienza su día con una oración y una taza de café caliente. Él vive junto a su esposa Rosa y su hija Glenda en la comunidad de Las Varas, Macuelizo, en el departamento de Santa Bárbara, Honduras. Ellos cuidan su finca con esmero. Su día empieza temprano: alimentan a los cerdos, revisan el estanque de peces, atienden a los animales y supervisan los cultivos. “Aquí hacemos de todo un poquito”, compartió Pedro Pablo. El cultivo de piña es su tarea favorita. “Nos encanta su sabor, por eso lo disfrutamos tanto”, dice, señalando las hileras escalonadas que han sembrado. Algunas piñas ya están listas para cosechar, mientras que otras apenas comienzan a crecer. Esta fruta también les genera ingresos, ya que las venden en pueblos vecinos. “La piña se vende bien; tiene un buen mercado.” Además de las piñas, la familia cultiva maíz y frijoles y mantiene una gran variedad de plantas. También crían cerdos, gallinas, patos y ovejas, y cuentan con un pequeño estanque de peces. “Los peces no se ven, pero ahí están. Cada mañana encendemos el sistema de agua y los alimentamos”, explica Pedro Pablo, orgulloso del esfuerzo de su familia. Uno de sus logros más significativos es haber podido compartir uno de sus cerditos con otra familia como parte del proyecto. “La llamamos ‘la jefa’”, dice, señalando a la madre preñada. “Dar el cerdito nos hace sentir útiles”, afirma Pedro Pablo. Construyendo un hogar autosuficiente y más saludable Desde que se unieron al proyecto Produce Verde, implementado por la Comisión de Acción Social Menonita (CASM), han aprendido a elaborar fertilizante orgánico, adoptar nuevas técnicas de siembra y preparar alimentos con lo que cultivan. También cuentan con una ecoestufa, una letrina y un sistema de almacenamiento de granos. “El fogón no produce humo; el humo sale por arriba y así protegemos nuestros pulmones”, explica Rosa. “Ya no compramos huevos ni pollo. Ahora tenemos todo aquí para el consumo en casa”, agrega Pedro Pablo. Su finca es un modelo de autosuficiencia y trabajo en equipo: mientras una persona cuida el jardín, otra se ocupa de los animales. Para la familia, el apoyo que han recibido ha sido transformador. “Esta es la primera vez que una institución nos ayuda. Gracias a Dios y gracias a ustedes.” El proyecto Produce Verde es implementado por nuestro socio local, la Comisión de Acción Social Menonita (CASM), con el apoyo de Growing Hope Globally. Haz clic aquí para conocer más sobre nuestro trabajo en Centroamérica. Relacionadas: Centroamérica «La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera 23 de abril, 2025Leer ahora Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora