La fuerza de la perseverancia: Orfelina y su trabajo en las comunidades

La fuerza de la perseverancia: Orfelina y su trabajo en las comunidades | Autor: CWS | A través de la fe, la humildad y el acompañamiento de campo, la técnica agrícola Orfelina Portillo está ayudando a familias en zonas rurales de Honduras a transformar sus medios de vida, construir fincas sostenibles, hogares más saludables y una comunidad más fuerte y conectada. Si antes Orfelina Portillo se describía como parte del “brazo que alimenta al mundo”, hoy, tras tres años de entrega en el proyecto Produce Verde, se ha convertido en el corazón de todo un equipo que sostiene ese esfuerzo con amor y disciplina.   Cada mañana, antes de que el sol se levante sobre Santa Bárbara, Honduras, Orfelina ora. Pide seguridad para el camino, pide que cada semilla, puesta en nombre de Dios, encuentre suelo fértil. Como técnica agrícola de nuestro socio local CASM, ella recorre las fincas y veredas para orientar a las familias y ayudarles a que sus proyectos productivos sean sostenibles. Este trabajo se basa en 15 años de alianza entre CASM y CWS para abordar la inseguridad alimentaria en Santa Bárbara.   Ahora, en el tercer año de la iniciativa, respaldada por CWS y Growing Hope Globally, la rutina de Orfelina sigue igual, pero el paisaje que recorre ha cambiado. Ya no solo ve parcelas a medio hacer; ahora hay huertos que han superado la prueba del tiempo. La «metodología de pase de cadena» ha florecido: las familias que recibieron sus primeros animales hoy entregan sus crías a sus vecinos, transformando la ayuda individual en una red de bienestar comunitario.   La filosofía de Orfelina es sencilla y poderosa: “Hay que saber llegar”. Para ella, la primera herramienta que las personas necesitan es la confianza. Llueva o haga sol, Orfelina llega sonriente a escucharlas. El proceso inicia conociendo la realidad de cada hogar y evaluando cómo puede apoyar.   La escasez no es un obstáculo, sino un punto de partida. “Siempre hay algo que se puede construir paso a paso”, afirma. Dependiendo de cada situación, las familias reciben ayuda para organizar huertos, corrales para gallinas, ecofogones, silos metálicos para guardar granos, lavaderos, letrinas o pisos mejorados, entre otros.     Impacto que sigue creciendo   Uno de los cambios más importantes que ha visto está en la mesa. Los huertos se convirtieron en medicinas naturales. “Los niños han superado esa parte, superan enfermedades como la anemia. Las capacitaciones han servido de mucho, y son cositas que ellas (las familias) tienen en el huerto”.    Salud desde la raíz: Lo que antes era una explicación técnica sobre cultivos, hoy es un testimonio de salud. En coordinación con promotores locales, los huertos se han vuelto la primera línea de defensa contra la anemia y la desnutrición infantil.    Sostenibilidad real: Los silos (recipientes) metálicos y ecofogones instalados en las primeras etapas hoy son herramientas que rinden ciento por ciento.      Inspirando a la próxima generación de agricultoras y técnicos    La vocación de Orfelina también se siente en su familia. Su hija Esmeralda, quien hoy tiene 13 años y creció viéndola compartir con las comunidades, proyecta su futuro en la agronomía o la veterinaria. Y es que el trabajo de Orfelina ha inspirado a una nueva generación en Santa Bárbara, por eso algunos jóvenes se le acercan a decirle que quieren seguir su camino.   En casa, ella practica lo que enseña: mantiene su huerto y sus animales con los cuidados necesarios, lo cual le permite hablarle al productor desde la experiencia: “Yo les recomiendo estas cosas porque yo también las hago”.    Al final de cada día, Orfelina regresa a casa, revisa sus notas y registra todo lo aprendido d la comunidad que visitó. “Es mi felicidad. Mi lema es enseñar y aprender al mismo tiempo”, afirma. Su trabajo es constante y silencioso. Como dice ella, “solo puede hacerse con fe y humildad”, y la convicción de que cada familia tiene la capacidad de transformar su propia vida cuando encuentra el apoyo adecuado.   El proyecto Produce Verde es implementado por nuestro socio local, Comisión de Acción Social Menonita (CASM), con el apoyo de Growing Hope Globally.   Conoce más sobre nuestro trabajo en Centroamérica aquí. Relacionadas: Centroamérica Donde una familia siembra un futuro: cultivando estabilidad a través de la fe y el trabajo arduo 2 de marzo, 2026Leer ahora Cosechas: nutrición, aprendizaje y generosidad 17 de noviembre, 2025Leer ahora «La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera 23 de abril, 2025Leer ahora

Donde una familia siembra un futuro: cultivando estabilidad a través de la fe y el trabajo arduo

Donde una familia siembra un futuro: cultivando estabilidad a través de la fe y el trabajo arduo A través del proyecto Produce Verde, apoyado por CWS, la familia de Pedro Maldonado está transformando sus medios de vida, fortaleciendo su unidad e inspirando a su comunidad mediante prácticas agrícolas sostenibles. | Autor: CWS | Cuando la luz del día apenas se asoma tímidamente, la rutina de la familia Maldonado ya ha iniciado. Con una oración agradecen por un nuevo día, desayunan y salen al campo, donde además de sus cultivos también crece la esperanza.   Hace unos años, la vida de Pedro y su familia fue puesta a prueba cuando la pandemia golpeó Honduras. El trabajo se volvió incierto, los precios subieron y conseguir alimentos se hizo cada vez más difícil. La situación llegó a ser tan grave que su esposa Edis consideró migrar a los Estados Unidos para ayudar económicamente, pero la familia no quería separarse.   Decidieron quedarse en Honduras, permanecer juntos y aferrarse a su fe. Poco después, llegó la oportunidad de integrarse al programa de seguridad alimentaria que lidera la Comisión de Acción Social Menonita CASM, con el apoyo de Church World Service y Growing Hope Globally.   Este programa marcó un antes y un después en sus vidas. Recibieron animales, capacitación y herramientas para transformar su hogar en una finca productiva.     Crecimiento, aprendizaje y liderazgo compartido   Dos años después, los cambios son visibles en cada rincón.   Donde antes había pocos animales, hoy hay corrales organizados para gallinas ponedoras, pollos de engorde y pollitos más pequeños. Edis ahora lidera el proyecto avícola con confianza.   Empezó con apenas 15 gallinas, hoy cuida hasta 100 pollitos y recibe pedidos constantes de la comunidad. “Gracias a mi esposo que me ha dado fuerza, que me dice: ‘no tenga miedo de invertir”.   El biodigestor instalado en la finca les permite producir gas a partir de desechos, reducir costos y aprovechar mejor los recursos. La secadora solar ha mejorado el manejo del café, y las técnicas de abono orgánico fortalecieron la tierra. Incluso, aprovechan cada subproducto: con las cáscaras de tomate, zanahoria y limón, desparasitan a los animales, sin necesidad de químicos.     Sembrando estabilidad en familia   Cada mejora representa aprendizaje, esfuerzo y perseverancia. Sin embargo, Pedro insiste en que el cambio más grande no se ve a simple vista. Está en la forma en que su familia trabaja ahora. Antes, él sentía que debía resolverlo todo solo. Hoy, cada miembro tiene un rol y un propósito. Su esposa cuida los animales, sus hijos apoyan en el abono y el café, y las decisiones se toman juntos. Ese trabajo compartido mejoró la economía del hogar y trajo tranquilidad y alegría.   Y este proceso está profundamente conectado con su fe, porque aunque sus actividades comienzan en la madrugada y se extienden hasta la noche, “tenemos siempre el tiempo para Dios”, dice Edis. La familia participa activamente en su comunidad religiosa, y cuidar la tierra es, para ellos, una forma de honrar la creación. Pedro lo describe con sencillez: “Estamos siendo administradores de la creación y cuando estamos implementando cosas como estas, estamos contribuyendo con el medio ambiente”.   La luz se comparte. El impacto ya se extendió más allá de su hogar. A través del proyecto Produce Verde, Pedro no sólo recibió apoyo técnico, sino también una nueva forma de ver el futuro. Esa visión ha comenzado a inspirar a otras familias de la comunidad, que ahora se acercan para observar, preguntar y aprender. Pedro nunca buscó convertirse en un ejemplo, pero su experiencia lo ha llevado a compartir lo que sabe con quienes lo rodean y ser un líder.     Avanzando, paso a paso   Cuando habla del futuro, Pedro no menciona metas definitivas ni éxitos concluidos. Prefiere hablar del proceso. “No le digo que lo hemos logrado, sino que lo estamos logrando porque el plan es seguir avanzando. Darnos cuenta de que podemos desarrollar proyectos familiares es muy importante”.   Edis sueña con una finca más grande, con la casa en el centro y espacio suficiente para expandir los proyectos y compartir conocimientos con otros. Pedro escucha ese sueño con una sonrisa tranquila y dice: “Pedro está donde está porque ha sido un loco soñador y ha dicho: “se puede”. Relacionadas: Centroamérica Cosechas: nutrición, aprendizaje y generosidad 17 de noviembre, 2025Leer ahora «La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera 23 de abril, 2025Leer ahora La familia Gutiérrez cultiva vida y esperanza en Honduras 22 de abril, 2025Leer ahora

Cosechas: nutrición, aprendizaje y generosidad

Cosechas: nutrición, aprendizaje y generosidad Rigoberto vive en la comunidad de El Carrizal, en el departamento de Yoro, Honduras. Con dedicación y alegría, ha transformado su pequeño terreno en una huerta vibrante que alimenta a su familia y fortalece su conexión con la tierra y sus vecinos. | Autor: CWS | «Lo que me encanta es cosechar, consumir lo que yo produzco, y compartirlo», dice Rigoberto y añade que «la iglesia nos ha enseñado que no seamos egoístas».   Esta filosofía guía su trabajo diario al lado de  su esposa Ofelia y sus cuatro hijos. Él cultiva hortalizas como tomates, chiles y hojas verdes, y ha comenzado a experimentar con nuevos cultivos que prosperan en su región como el maíz y el fríjol.   A través del proyecto Produce Verde, implementado por la Comisión de Acción Social Menonita (CASM) con el apoyo de Growing Hope Globally, Rigoberto ha aprendido a elaborar fertilizante orgánico, adoptar nuevas técnicas de siembra y preparar comidas nutritivas con lo que cultiva. Su objetivo no es hacer mucho dinero, sino “tener alimento para la familia”.      Más que sembrar: aprender y compartir   El proyecto Produce Verde se enfoca en la Seguridad Alimentaria Nutricional y Agricultura Familiar, ofreciendo formación en salud y nutrición a familias rurales. Para Rigoberto, esto ha significado mejorar sus prácticas agrícolas y aprender a preparar comidas más saludables para su familia.   “Las capacitaciones son claras y concretas, no sólo de teoría, sino de poner en práctica lo que aprendemos. Hemos aprendido a hacer foliares (fertilizantes) y abonos, y a alimentarnos mejor, ahora hacemos jugos en lugar de tomar refrescos de gaseosa”, cuenta Rigoberto mientras muestra la variedad de frutas que organizó su esposa Ofelia en la mesa.   El de Rigoberto es uno de los 81 hogares que han establecido parcelas productivas con cultivos diversos como plátano, yuca y sandía. También construyó una pequeña granja para la crianza de aves, lo que contribuye al consumo de proteína en su hogar y genera ingresos con la venta de excedentes de huevos y carne.     Aprendizaje colectivo   Marco, otro participante del proyecto, destaca cómo la capacitación les ha ayudado a valorar lo que producen y entender la importancia de la nutrición. “No se trata solo de cultivar alimentos, se trata de aprender cosas nuevas, estamos muy contentos,” comenta.   Entre abril y septiembre del 2025, 152 personas han participado en talleres sobre producción de fertilizantes orgánicos, y 75 mujeres asistieron a sesiones comunitarias de cocina para aprender a preparar comidas balanceadas con ingredientes locales.     Huertas que transforman comunidades   Juntos, en esta comunidad están construyendo un futuro más resiliente. Sus huertas son más que fuentes de alimento: son espacios de aprendizaje, solidaridad y esperanza.   El proyecto Produce Verde también promueve la conservación ambiental y la adaptación al cambio climático. Las familias han adoptado prácticas inteligentes como secadores solares y sistemas de cosecha de agua, y 53 productores han implementado tecnologías sostenibles para proteger sus cultivos y reducir costos.   La historia de Rigoberto es una entre muchas que reflejan el espíritu del proyecto: cultivar no sólo la tierra, sino también el conocimiento, la salud y la generosidad.   Conoce más sobre nuestro trabajo en Centroamérica. Relacionadas: Centroamérica «La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera 23 de abril, 2025Leer ahora La familia Gutiérrez cultiva vida y esperanza en Honduras 22 de abril, 2025Leer ahora Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora

«La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera

«La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera Rogelio Rivera, su esposa Suyapa Villeda y su familia han transformado su pequeña finca, La Bendición, en un hogar próspero y sostenible en La Sierra, Honduras. A través del proyecto Produce Verde, han adoptado nuevas técnicas agrícolas, diversificado sus cultivos y compartido recursos para fortalecer tanto su sustento como su comunidad. | Autora: Mónica Arango | “Gracias a Dios por un nuevo día”, dice Rogelio cada mañana antes de iniciar sus labores: alimenta a la novilla, riega los cultivos, da agua a las gallinas y supervisa el pastoreo de las ovejas. Su esposa, Suyapa, prepara las tortillas fortificadas y licuados verdes que aprendió a hacer, antes de comenzar su trabajo con la huerta y los animales.    Rogelio Rivera y Suyapa Villeda viven con sus tres hijos en la comunidad de La Sierra, Macuelizo, Santa Bárbara. Esta zona de clima fresco, rodeada de pinos y compuesta por unas 30 familias, los acogió hace más de cuatro décadas.   Desde que se unieron al proyecto Produce Verde, implementado por la Comisión de Acción Social Menonita (CASM), han aprendido nuevas técnicas agrícolas y construido el gallinero que necesitaban. También diversificaron sus cultivos con plátano, yuca, frijoles, hortalizas como rábano y mostaza, y árboles frutales como manzana, papaya, piña y limón. La familia cría animales, incluidos cerdos, gallinas y ovejas, y ha comenzado a mantener colonias de ‘meliponas’, abejas nativas sin aguijón, cuya miel utilizan con fines medicinales y para la venta.   Su finca, La Bendición, es ahora una fuente de orgullo. “No sabíamos cómo hacer este abono”, dice Rogelio, mostrando las lombrices que se mueven en la tierra que sostiene en la mano. “Estamos muy agradecidos con Dios”, añade, señalando con entusiasmo los sacos de abono que ahora representan autosuficiencia y un suelo sano del que cosecha alimentos para su familia.     Cultivando habilidades    Suyapa comparte con orgullo que ahora sabe cómo cuidar mejor su huerta. “Aprendí a cuidar de mis animalitos y muchas cosas más de agricultura. Me encantan mis gallinitas”, afirma. También forman parte de un grupo que promueve prácticas sostenibles, como evitar la quema de desechos y utilizar abono orgánico en cultivos en terrazas.   Como muestra de su compromiso con la comunidad —y como parte del proyecto— la familia participa en la práctica de “pase en cadena”, la cual consiste en entregar un cerdito a otra familia en una comunidad vecina para que lo críen, puedan reproducirlo y eventualmente, vender como una fuente adicional de ingresos.   Como señala César Soriano, de CASM: “Este proyecto y el empeño de las personas representan un compromiso natural con la tierra y una disposición de experimentar con nuevas prácticas”.    El proyecto Produce Verde es implementado por nuestro socio local, la Comisión de Acción Social Menonita (CASM), con el apoyo de Growing Hope Globally.   Conoce más sobre nuestro trabajo en Centroamérica. Relacionadas: Centroamérica La familia Gutiérrez cultiva vida y esperanza en Honduras 22 de abril, 2025Leer ahora Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora

La familia Gutiérrez cultiva vida y esperanza en Honduras

La familia Gutiérrez cultiva vida y esperanza en Honduras Pedro Pablo Gutiérrez y su familia han transformado su pequeña finca en Las Varas, Honduras, en un hogar autosuficiente y próspero con el apoyo del proyecto Produce Verde. A través del trabajo en equipo, prácticas agrícolas sostenibles y el compartir con la comunidad, han creado una vida basada en la resiliencia, la salud y la generosidad. | Autora: Mónica Arango | Cada mañana, Pedro Pablo Gutiérrez comienza su día con una oración y una taza de café caliente. Él vive junto a su esposa Rosa y su hija Glenda en la comunidad de Las Varas, Macuelizo, en el departamento de Santa Bárbara, Honduras. Ellos cuidan su finca con esmero. Su día empieza temprano: alimentan a los cerdos, revisan el estanque de peces, atienden a los animales y supervisan los cultivos. “Aquí hacemos de todo un poquito”, compartió Pedro Pablo.   El cultivo de piña es su tarea favorita. “Nos encanta su sabor, por eso lo disfrutamos tanto”, dice, señalando las hileras escalonadas que han sembrado. Algunas piñas ya están listas para cosechar, mientras que otras apenas comienzan a crecer. Esta fruta también les genera ingresos, ya que las venden en pueblos vecinos. “La piña se vende bien; tiene un buen mercado.”   Además de las piñas, la familia cultiva maíz y frijoles y mantiene una gran variedad de plantas. También crían cerdos, gallinas, patos y ovejas, y cuentan con un pequeño estanque de peces. “Los peces no se ven, pero ahí están. Cada mañana encendemos el sistema de agua y los alimentamos”, explica Pedro Pablo, orgulloso del esfuerzo de su familia.   Uno de sus logros más significativos es haber podido compartir uno de sus cerditos con otra familia como parte del proyecto. “La llamamos ‘la jefa’”, dice, señalando a la madre preñada. “Dar el cerdito nos hace sentir útiles”, afirma Pedro Pablo.     Construyendo un hogar autosuficiente y más saludable   Desde que se unieron al proyecto Produce Verde, implementado por la Comisión de Acción Social Menonita (CASM), han aprendido a elaborar fertilizante orgánico, adoptar nuevas técnicas de siembra y preparar alimentos con lo que cultivan.   También cuentan con una ecoestufa, una letrina y un sistema de almacenamiento de granos. “El fogón no produce humo; el humo sale por arriba y así protegemos nuestros pulmones”, explica Rosa. “Ya no compramos huevos ni pollo. Ahora tenemos todo aquí para el consumo en casa”, agrega Pedro Pablo.   Su finca es un modelo de autosuficiencia y trabajo en equipo: mientras una persona cuida el jardín, otra se ocupa de los animales. Para la familia, el apoyo que han recibido ha sido transformador. “Esta es la primera vez que una institución nos ayuda. Gracias a Dios y gracias a ustedes.”   El proyecto Produce Verde es implementado por nuestro socio local, la Comisión de Acción Social Menonita (CASM), con el apoyo de Growing Hope Globally.    Haz clic aquí para conocer más sobre nuestro trabajo en Centroamérica. Relacionadas: Centroamérica «La Bendición»: una finca que alimenta a la familia Rivera 23 de abril, 2025Leer ahora Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora

Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras

Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras | Autor: CWS| Church World Service fue fundada en 1946 «para hacer en colaboración lo que ninguno de nosotros podría lograr por sí solo». Hoy, ese espíritu sigue presente en nuestro enfoque, y es fundamental en nuestra participación en el proyecto de cinco años que se lanzó recientemente: Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras, financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El propósito es atender las necesidades de la población más vulnerable a desastres climáticos en Honduras. La Sierra del Merendón, ubicada en la costa norte, cerca de la frontera con Guatemala, es una región montañosa que se eleva desde el nivel del mar hasta los 2,438 metros en solo 8 kilómetros. Alberga a casi 300.000 personas distribuidas en 238 comunidades. Los modelos climáticos muestran un aumento en las temperaturas diarias promedio y una disminución de la precipitación anual, lo que afectará a más a quienes dependen de la agricultura de subsistencia.   La Comisión de Acción Social Menonita (CASM), socio de CWS desde hace muchos años, será el encargado de implementar el proyecto a través de un enfoque integral que incluye capacitación agrícola, fortalecimiento de sistemas de mercado, creación de estaciones meteorológicas y sistemas de alerta temprana, reducción del riesgo de desastres, movilización comunitaria y coordinación con instituciones nacionales y regionales para implementar políticas de gestión de riesgos climáticos. Más de 57.000 personas participarán activamente en el proyecto, y más de 3.600 familias se beneficiarán de prácticas agrícolas climáticamente inteligentes. María Cristina Reyes, presidenta de la Asociación de Patronato en el sector Las Delicias, reflexionó sobre las dificultades que han enfrentado en el pasado para prosperar con las cosechas de la tierra: “Teníamos muchos alimentos y no sabíamos qué hacer con ellos. Tocamos muchas puertas y nadie nos ayudó. Fue indignante porque formamos parte de la sociedad.” También reafirmó su compromiso de cooperar con CASM: “Para nosotros, es un sueño hecho realidad que lleguen a nuestras comunidades para mejorar la calidad de vida de nuestras familias, del medio ambiente y de nuestras tierras.”   Este proyecto, con una inversión de 7.2 millones de dólares, es un ejemplo clave de estrategias de adaptación al cambio climático y refleja el compromiso de largo plazo de CWS con las alianzas locales. Además, es la primera vez que los cinco gobiernos locales de la Sierra del Merendón se unen para ejecutar acciones de mitigación frente a la crisis ambiental. CWS ha trabajado en Honduras desde finales de los años 70 y con CASM desde 2007. Programas anteriores incluyen el de seguridad alimentaria, que sirvió como modelo para esta propuesta, y un programa de recuperación ante desastres, en respuesta a los huracanes Eta e Iota en 2020. «Trabajamos con CWS debido a nuestro enfoque compartido en atender las necesidades urgentes de las familias más vulnerables y por nuestros valores comunes de respeto, solidaridad, equidad, justicia y servicio», comentó Nelson García Lobo, director ejecutivo de CASM. CWS seguirá liderando actividades clave como la inclusión de poblaciones vulnerables y la documentación de estrategias de adaptación al cambio climático. Otro aliado en el proyecto fue la Cámara de Comercio e Industrias de Choloma. Los programas de capacitación a largo plazo, centrados en prácticas ambientales inteligentes, son una de nuestras principales estrategias para combatir las causas de la pobreza y el hambre en la región. Centroamérica Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora “Formo parte del brazo que alimenta al mundo” 14 de agosto, 2023Leer ahora

Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia

Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia | Autor: CWS | En la comunidad de Cunta, una pequeña vereda de Macuelizo, Santa Bárbara (Honduras), doña Santos está inspirando un cambio. Ella atravesó una fase de muchos desafíos tras la pérdida de su esposo y uno de sus cinco hijos, pero con el apoyo de su familia, logró sobreponerse y pasó de ayudar en la venta de verduras de un terreno ajeno a tener su propio espacio de cultivo. Ahora, cuenta con un equipo de jóvenes de la comunidad que la apoyan en la distribución de las verduras que cosecha y ya está planeando abrir su propia tienda.   La suya es una de las 21 familias de la zona que están participando en el proyecto ‘Produce Verde’, implementado por nuestro socio local Comisión de Acción Social Menonita CASM, con el apoyo de Growing Hope Globally.  En total, son 750 familias en los municipios de Macuelizo, Nueva Frontera y Azacualpa.    “Por aquí siempre hemos tenido problemas de agua. Yo antes no sabía usar la motobomba, todo era más difícil. Después, fuimos aprendiendo más cosas”, cuenta doña Santos. Y es que precisamente, uno de los componentes del proyecto es la Seguridad Alimentaria Nutricional y Agricultura Familiar, que se enfoca en la formación en salud y nutrición de las familias rurales para fortalecer sus capacidades y promover su desarrollo.    Familias como las de doña Santos reciben acompañamiento técnico, participan en diversas actividades de producción, saneamiento ambiental y prácticas sostenibles. Los participantes también asisten a reuniones con el gobierno local y a actividades sobre los derechos de las mujeres, emprendimiento y autocuidado.   Participando en las formaciones, doña Santos aprendió a usar abonos orgánicos, aumentó la calidad de sus cultivos y aprendió a manejar sus ingresos.    “Me siento muy bien porque ahora que estoy en este proyecto, he prosperado un poco.  Tampoco tengo que comprar comida para mi familia, todo viene de la tierra. A veces, compramos chile. Ya estuve con un grupo de mujeres aprendiendo a hacer encurtidos.”    Después de muchos años con una rutina que comienza a las 4:30 de la mañana, el trabajo de doña Santos se ha vuelto desgastante para su salud, pues a veces le duele mucho una rodilla y no puede salir a vender en su carreta. Sin embargo, ella ya está pensando en una solución: “Pienso poner una tienda para vender mis cosas. Yo no guardo el dinero sino que lo voy invirtiendo otra vez en el negocio”, dijo.   Además de su proyecto con frutas y verduras, ella tiene un corral de gallinas y ya está preparando otro espacio para recibir la donación de un cerdo.    Haz clic aquí para conocer más sobre los programas que acompañamos en Centroamérica. Relacionadas: Historias de cambio Video: Voces de mujeres indígenas 27 de agosto, 2024Leer ahora “Animo a todos los jóvenes a aprender una profesión” 30 de julio, 2024Leer ahora “Las mujeres de esta comunidad parecen haber despertado de un largo sueño” 24 de julio, 2024Leer ahora

Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua

Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua | Autor: CWS| En el remoto pueblo de Pinabete, zona rural de Honduras, la lucha por el derecho al agua y la acción de una pequeña comunidad dio resultados. El líder Elías Pérez asumió el desafío de trabajar en incidencia política, y no solo logró persuadir al gobierno local para que les diera permiso de utilizar una fuente de agua que hallaron cerca, sino también los recursos para construir la infraestructura necesaria y llevar el vital líquido a todos.    Don Elías vive con su esposa y dos hijas, se dedica a la recolección de café y la siembra de hortalizas y granos. Él es el presidente de la junta de agua en el Pinabete y de la Asociación de las Juntas de Agua en el municipio de Azacualpa. “Todo ha sido como una misión para mí. Vamos a lograr cubrir tres comunidades”, dijo.    En medio de su labor, él conoció al equipo de la Comisión de Acción Social Menonita CASM en la zona y entró a participar en el proyecto que busca mejorar las condiciones de vida de las personas a través de entrega de insumos agrícolas y capacitaciones. Además de los insumos, Don Elías recibió apoyo para la construcción de una letrina para su familia.   A través de CASM, en coordinación con las autoridades locales, y el apoyo financiero de Growing Hope Globally, lograron destinar recursos para comprar tubos, válvulas y cemento. El próximo año (2024) comenzará el proyecto de abastecimiento con el que cerca de 300 habitantes recibirán agua.    Para César Yovani Soriano, del equipo regional de CASM en Santa Bárbara, “el abastecimiento de agua con calidad y segura para las familias es una prioridad. Don Elías es una conexión importante porque él está liderando las juntas de agua locales; él nos ayuda a identificar necesidades de las comunidades y gestionar recursos del gobierno local”.   En el caso de las letrinas, se identifican a las familias que más la están necesitando. Les ayudan con la tasa campesina (un sanitario de cierre hidráulico y una pila de almacenamiento de agua) y las láminas de aluminio para cubrirla. En los casos en los que las familias completaron más de 20 años con una letrina; el apoyo fue para actualizarla o repararla.   A través de esfuerzos colaborativos, Pinabete pasó de ser una comunidad que luchaba por el acceso al agua a una empoderada con los recursos esenciales para una vida mejor.    Don Elías concluyó diciendo que “hay que sembrar, porque de lo que yo siembre en esta tierra, es como todo mundo me va  a recordar. Ese es mi deseo, dejar huellas bien plantadas”.   Agradecemos a la Comisión Menonita de Acción Social (CASM) por su liderazgo en este programa y a la generosidad de Growing Hope Globally por su apoyo. Personas migrantes y refugiadas Encuentro de organizaciones de fe a favor de personas migrantes 20 de febrero, 2024Leer ahora ¿Cómo la migración exige una actuación multisectorial? 21 de septiembre, 2023Leer ahora El trabajo de los defensores de migrantes en “un país de impunidad” 20 de septiembre, 2023Leer ahora

“Formo parte del brazo que alimenta al mundo”

“Formo parte del brazo que alimenta al mundo” | Autor: CWS | Cuando el sol aún no termina de salir, Orfelina ya está lista para comenzar su jornada. Después de desayunar con su hija y su esposo, y dejar el almuerzo preparado, ella ocupará el resto de su tiempo visitando veredas, compartiendo con familias y enseñando alguna nueva técnica para aprovechar los frutos de la tierra.   Orfelina Portillo es técnico agrícola de la Comisión de Acción Social Menonita CASM, socio de CWS en Honduras. Ella se ha dedicado a trabajar con las comunidades de la región de Santa Bárbara durante los últimos 16 años; su trabajo, dice, es una de las mejores cosas que le ha pasado en la vida: “Ya hago parte del inventario”, bromea, y luego afirma: “Aquí soy muy feliz”.  Este año, con ayuda de Growing Hope Globally y CWS, CASM comenzó a implementar un nuevo proyecto denominado Produce Verde, dirigido a 750 familias de 16 comunidades en tres municipios, a través del cual se espera incentivar la producción agrícola bajo un enfoque sostenible, aumentar la protección de áreas forestales, ampliar el acceso a alimentos saludables y generar ingresos por la venta de las cosechas.   Dentro de las actividades que Orfelina desarrolla con el equipo de CASM, está enseñarles a los agricultores nuevas técnicas de producción, saneamiento básico, lombricultura, elaboración de los abonos orgánicos, ecofogones, biodigestores y la cría de especies mayores y menores con una metodología de “pase de cadena”, que consiste en donar un animal a otra familia cuando sus animales se reproducen, para contribuir a la economía de la comunidad.   Además del conocimiento, Orfelina tiene el don de servir. Cuando llega a alguna vereda, ayuda cargando sacos de comida, entregando insumos y revisando las cosechas y los animales; conversa con las amas de casa, recuerda el nombre de los vecinos, y ellos el suyo. “Esto es lo que me apasiona, enseñar; mi profesión es una parte muy importante de mi día a día. Mi trabajo es mi alegría y lo cuido como si fuera un bebé. Yo formo parte del brazo fuerte que alimenta el mundo”.   Una alianza de más de una década CASM y CWS son socios desde el 2008, tiempo en el cual han implementado proyectos de seguridad alimentaria en el que han participado aproximadamente 3.100 familias rurales.  Conoce más de los programas de Seguridad Alimentaria que acompañamos en Centroamérica. Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora

Nutriendo el futuro: Comunidades que aprenden de la tierra

Nutriendo el futuro: Comunidades que aprenden de la tierra | Autor: CWS | En las zonas rurales de Guatemala, las comunidades están trabajando para aprender de la tierra y construir futuros sostenibles. Ana Brito y Magdalena Sánchez son el ejemplo del fortalecimiento que han logrado sus aldeas en los últimos años.    Estas dos mujeres conforman dos de las 917 familias que están participando en el proyecto Semillas de Esperanza, implementado por la Conferencia de Iglesias Evangélicas de Guatemala CIEDEG, con el apoyo de Growing Hope Globally y CWS.   Ana Brito de Ramírez, de 63 años, nunca fue a la escuela y lo poco que aprendió, lo hizo con sus padres, en medio de los trabajos diarios que apoyaba en el campo, como recoger café y sembrar papas. En los últimos tres años, esta habitante de la aldea Xonca, en el municipio de Nebaj, aprendió más que nunca.   Antes de participar en el proyecto de seguridad alimentaria, ella sólo sembraba fríjol y maíz; después, aprendió a plantar pimiento, chile, tomate y hortalizas como espinaca, rábano y remolacha.   Conocer la riqueza de sus cultivos le trajo más ventajas, pues ahora, en lugar de comprar verduras, las cosecha. “Me dieron semillas y aprendí nuevas técnicas de siembra y de cuidado de la tierra, sin contaminación con venenos”, nos explicó, y añadió que se siente muy feliz por haber recibido un cerdito para criar.   Una historia similar nos contó Magdalena Sánchez, de 43 años, habitante de la comunidad Pulay, en el mismo municipio de Nebaj. “Me siento feliz”, dijo. Ella recibió una oveja y un cerdito, y después de aprender técnicas de siembra, hoy es la encargada de uno de los invernaderos de su comunidad.   El proyecto de CIEDEG contribuye al fortalecimiento de asociaciones campesinas, de mujeres emprendedoras y de cooperativas de producción a través de la entrega de semillas, animales (cadena productiva de pase) y capacitación en habilidades agrícolas.   La cadena productiva de pase consiste en que varias familias reciben animales como cerdos, gallinas y ovejas, y cuando estos se reproducen, son repartidos a otras familias, para que puedan iniciar su proceso de cría y venta.   Conoce más sobre los programas de Seguridad Alimentaria que acompañamos en Centroamérica, aquí. Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora

CWS trabaja en más de 30 países incluyendo Estados Unidos y es miembro de la Alianza ACT y de InterAction (Consejo Estadounidense para la Acción Internacional Voluntaria).

 

Oficina Regional de CWS Latinoamérica y El Caribe: Av. Corrientes 5225, 5º C, (1414) Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina ᛫ infolac@cwsglobal.org

 

Oficina Haití: 11 Rue Price Mars, Entrée Kafou Djoumbala, Route de Frères, Pétion-Ville, Haiti ᛫ pnelson@cwsglobal.org

Síguenos en redes sociales

© Copyright 2025, CWS. Todos los derechos reservados.

Diseño y Desarrollo: Moquo.