Seguridad alimentaria y apoyo psicosocial en Guatemala | Autor: CWS | Para el agricultor, activista de derechos humanos e intérprete Neri Brito, la mejor forma de describir su región ixil en Guatemala, es “Bendecida. Es rica en vegetación, diversa y fértil». Neri es promotor de un programa de seguridad alimentaria y nutrición apoyado por CWS, que se enfoca en trabajar con las poblaciones indígenas. Él afirma que el proyecto ha contribuido a disminuir la desnutrición en niñas, niños y familias, además de recuperar los conocimientos ancestrales, incentivar el uso de abonos orgánicos, el cultivo sostenible y la preparación de recetas tradicionales. «Me gusta trabajar con la Madre Tierra. Mi pasatiempo es mirar las montañas, ver lo maravilloso que es nuestro mundo”, comentó. Junto con su equipo, Neri visita periódicamente a las familias del programa para saber cómo les va y llevar suministros. Él dijo: “Siento que además de traer suministros, ofrecemos apoyo psicosocial. La gente se siente escuchada, aprende a tener una alimentación equilibrada y es feliz”. A través del programa, las familias participantes reciben animales como cerdos, gallinas y ovejas. Cuando estos se reproducen, los distribuyen a otras familias para que también participen en la cría y venta. En nuestra entrega más reciente, repartimos 50 cerditos a dos comunidades. Este nuevo año, continuaremos trabajando con estas familias brindando capacitación y aumentando el acceso a semillas para cultivar vegetales nutritivos y comercializables. Estas son las actividades que implementa la Conferencia de Iglesias Evangélicas en Guatemala (CIEDEG) en varios municipios de los departamentos de Quiché y Quetzaltenango, con el apoyo de CWS, Growing Hope Globally y la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (LDS, por sus siglas en inglés). Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora
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Aliados de CWS alertan sobre el deterioro del Estado de Derecho en Guatemala
Aliados de CWS alertan sobre el deterioro del Estado de Derecho en Guatemala | Por: CWS | El Grupo de Trabajo para Asuntos Latinoamericanos, la Oficina de Washington para América Latina y la Comisión de Derechos Humanos de Guatemala, presentaron esta semana tres informes sobre el deterioro del estado de derecho en Guatemala. Desde CWS nos sumamos y apoyamos su circulación entre nuestras redes: El primero de los informes, Guatemala’s Downward Spiral resume las formas en que las élites corruptas han capturado al Estado desde el cierre de la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG), respaldada por la ONU, hasta la actual cooptación del sistema del sector justicia. Además, este documento identifica los tipos de actores detrás de los ataques a quienes luchan por la justicia y las futuras amenazas a la democracia en Guatemala. El segundo reporte, Under Assault in Guatemala: Journalists & Indigenous & Human Rights Activists, plantea el cierre del espacio cívico como una de las estrategias que están utilizando las redes corruptas para sofocar las rupturas de su poder, evitar la responsabilidad histórica por los crímenes cometidos durante el conflicto armado interno y silenciar las voces que denuncian la corrupción. El documento de ocho páginas brinda información sobre las formas de criminalización de periodistas y activistas de derechos humanos e indígenas en Guatemala, incluso, a través de una legislación contra las ONG y el cierre de instituciones de derechos humanos. Finalmente, el tercer informe, When the Dominoes Fall: Cooptation of the Justice System in Guatemala, ofrece un análisis de los pasos para socavar el sistema de justicia de Guatemala, desde la agrupación de jueces corruptos, hasta la cooptación de la Oficina del Fiscal General y fiscalías especializadas. También explica las implicaciones a largo plazo de la destitución de jueces y fiscales honestos y un sistema de justicia quebrado para el estado de derecho, la justicia transicional, la protección de la libertad de expresión y los derechos de las comunidades marginadas en Guatemala. Algunas de las recomendaciones finales de los informes son: Plantear a funcionarios guatemaltecos y al Departamento de Estado la urgencia de restaurar la confianza en el sector judicial de Guatemala, respetar la independencia judicial, poner fin a los falsos enjuiciamientos de jueces y fiscales honestos, y garantizar la transparencia y procedimientos de selección por méritos del personal judicial. Plantear al gobierno guatemalteco la urgencia de respetar la libertad de expresión a defensores de derechos humanos, activistas indígenas, sindicalistas, periodistas y otros, incluyendo el cierre de casos legales falsos en su contra. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos advierte que la injerencia sistemática en la independencia del poder judicial, el debilitamiento de las instituciones de derechos humanos y los cada vez más evidentes retrocesos en la lucha contra la corrupción y la impunidad repercutirán, a su vez, en la estabilidad democrática y el propio ejercicio de los derechos humanos por parte de los guatemaltecos, especialmente grupos que históricamente han sido excluidos y discriminados, como las mujeres, los pueblos indígenas, los niños, niñas y adolescentes, las víctimas del conflicto armado interno, entre otros. Tomado del Inter-American Commission on Human Rights 2021 Report CWS es miembro del Grupo de Trabajo para Asuntos Latinoamericanos, una coalición de organizaciones humanitarias, religiosas, ambientales, de derechos humanos y otros grupos de la sociedad civil, para implementar estrategias efectivas e influir en el debate político de los Estados Unidos. Más información aquí https://www.lawg.org/ Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora
Trabajan en equipo para cuidar de los cultivos
Trabajan en equipo para cuidar de los cultivos y la comunidad En República Dominicana, dos comunidades aprendieron sobre formas de producción agrícola más sostenibles y con mejores resultados financieros. | Autora: Mónica Arango | Junto con otro grupo de mujeres, Ángela Ramírez asumió la responsabilidad de llenar cerca de 30.000 sacos de abono para sembrar plantas y hortalizas. No fue una tarea fácil, pero ella y sus compañeras lo hicieron con dedicación, aprovechando este tiempo para aprender, conocerse y compartir experiencias en su comunidad. Ángela tiene 21 años, vive con su mamá, sus hermanos, y su hija Willenis, de tres años. Ella integra una de las 155 familias del proyecto de seguridad alimentaria “Desarrollo Empresarial Cooperativo”, que implementó nuetro socio local en República Dominicana: Servicio Social de Iglesias Dominicanas, con el apoyo de Growing Hope Globally. Las actividades están encaminadas a ofrecer medios de vida resilientes y atiende, principalmente, a mujeres, jóvenes y adultos mayores. El objetivo es fortalecer las capacidades y habilidades de los participantes para cultivar y comercializar plantas de café, aguacate, limón y otras variedades. A Ángela la describen como una joven sonriente y trabajadora. “El trabajo me ayuda a olvidar los problemas porque se comparte mucho. Aquí vivo feliz y me gusta ayudar en todo lo que pueda”, dice la joven, para quien esta experiencia en el vivero fue como una terapia que la ayudaba a lidiar con dificultades que tenía en su día a día. Ese sentimiento es compartido. Para Damiana Ogando, participante del sector de Babor Arriba, “el vivero es lo mejor que ha llegado a la comunidad. Una cosa muy buena para todos y confiamos que nuestros nietos también lo disfrutarán”. Para Crusely Valdez, de El Batey, gracias al proyecto, las mujeres aprendieron a transplantar, germinar e injertar plantas. “De aquí salimos empresarias y maestras para enseñar a hacer viveros a otras personas que no lo saben. Yo aquí trabajo por mí, mi familia y mi comunidad”. Las y los líderes comunitarios aprendieron técnicas de comercialización y mercadeo, elaboración de un plan de negocios y formas de crédito y ahorro. Para garantizar el suministro de agua necesario, SSDD también apoyó la instalación de uma bomba de agua a la orilla del río más cercano hasta el vivero, una distancia de 1.500 metros. Además, se construyó un germinador con capacidad para producir 40.000 plántulas de diferentes especies y trasplantarlas después a los viveros. Los viveros son sitios dedicados a la producción de plantas, con la mejor calidad y al menor costo posible. Requieren de una buena estructura, sistemas de riego, suficiente agua y luz, equilibrio de temperatura y humedad, entre otras cosas. Ángela Ramírez. Vivero El Batey. Vivero El Batey. Vivero El Batey. Pura Ogando. Taller sobre métodos de siembra. Capacitación a la comunidad. Plantaciones en el municipio de Dajabón. Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora
Semillas de Esperanza para 917 familias en Guatemala
Semillas de Esperanza para 917 familias en Guatemala | Autora: Mónica Arango | Josefa Pérez y su esposo llevan más de una década cultivando la tierra que tienen cerca de su casa; pero sólo hace un año comenzaron a ver una diferencia enorme en su trabajo. Ellos aprendieron a sembrar de manera sustentable, libre de tóxicos y con estrategias de producción para vender más y ganar un sustento para sus familias. “Ahora cosechamos el tomate dentro del invernadero y da mejores resultados. No es igual que sembrarlo al aire libre. No teníamos idea, pero CIEDEG vino a enseñarnos. También aprendimos a cuidar la tierra y abonarla. Nos sentimos satisfechos porque vimos un cambio”, cuenta Josefa. Su familia es una de las 917 que participan en el proyecto “Semillas de Esperanza para la seguridad alimentaria Nutricional”, implementado por CWS y su socio local, Conferencia de Iglesias Evangélicas de Guatemala, con el apoyo de Growing Hope Globally. El objetivo del proyecto es contribuir a mejorar la seguridad alimentaria de las familias, en 17 comunidades de los departamentos del Quiché y Quetzaltenango, en Guatemala. Esto se ve reflejado en el trabajo de Josefa, quien no solo mejoró sus ingresos, sino la calidad de vida de sus seis hijos. Josefa comienza su día a las 6 de la mañana. Después de hacer el desayuno para sus hijos, limpiar la casa, y dar alimento a sus gallinas, ella se va caminando hasta la tierra donde tiene sus cultivos de brócoli, repollo, apio y escarola. “Lo más importante de trabajar en el campo es que no hay que comprar comida en el mercado. Mi familia tiene comida. Y si sobra, la vendemos”, asegura Josefa, quien a pesar de no haber contado con la oportunidad de estudiar, continúa alentando a sus hijos para que lo hagan. “Yo les digo que es lo que más les va a servir. Yo quisiera leer algo pero no puedo, no sé cómo”. El proyecto contempla entrega de semillas y especies vegetales propias de cada región, como cilantro, rábano, remolacha, acelga, espinaca, entre otras. Ya se construyeron 590 huertos familiares y 30 invernaderos. Además, se implementó un mercado comunitario para que los participantes vendan sus productos y compren otras cosas que necesiten para su día a día, como ropa, medicinas y productos de higiene. Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora
El sueño que Leidy y Jorge reconstruyeron
El sueño que Leidy y Jorge reconstruyeron Conversamos con una de las familias que participan en el programa Vivienda con Dignidad, en Honduras, para ayudar a quienes perdieron su casa tras los huracanes Eta e Iota. Dentro de poco, Jorge y Leidy van a mudarse a su nuevo hogar. | Autor: Mónica Arango | Cuando Jorge Luis Sarmiento era un niño, sufrió un accidente durante el huracán Mitch. El agua, lodo y escombros lo arrastraron. Cinco días después, lo encontraron gravemente herido. Él perdió su audición. A pesar de los desafíos, Jorge siempre trabajó para conseguir su sueño de tener un lugar donde vivir y un terreno donde cultivar alimentos para sustentar a su familia. Desafortunadamente, en Noviembre del 2020, los huracanes Eta e Iota destruyeron su casa. “Estábamos muy tristes. Nos costó tanto ser dueños de nuestra casa y en segundos todo se vino abajo”, nos dijo Leidy. El terreno en el que vivían se declaró inhabitable. Era época de cosecha; todos los cultivos se perdieron. En ese lugar, 35 familias más perdieron sus viviendas. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en Honduras los huracanes afectaron a 4,7 millones de personas y obligaron a más de un millón a evacuar sus hogares. “Todos ahí cerca éramos familia. Mamá, tía, abuela, todos quedaron sin casa”, dice Jorge. Leidy, por su parte, recuerda que su hijo tenía apenas 20 días de nacido. “Debajo de nuestra casa pasaba una quebrada, entonces entró el agua. Las paredes se rajaron, la casa se estaba hundiendo, nos tocó salir. Luego, se derrumbó todo. Quedamos con las cosas en la calle”. Una nueva esperanza apareció para ellos. Después de una rápida evaluación de necesidades y entrega de ayudas, realizada por socios locales de CWS, se identificaron a 93 familias en situación de vulnerabilidad extrema y se pasó a una segunda fase de apoyo. Este grupo entró a hacer parte del Proyecto Vivienda con Dignidad, desarrollado en tres comunidades: Nuevo Celilac, Ceguaca y San Nicolás, en el departamento de Santa Bárbara. La nueva casa de Leidy y Jorge se está construyendo en el terreno que les cedieron sus padres. Ya está completo en un 90% y sólo faltan las ventanas y puertas. Jorge participó activamente en la construcción de su casa. Se unió a los trabajadores y los ayudó con sus tareas diarias. “A veces, los trabajadores se iban, pero Jorge seguía construyendo bloques porque estaba ansioso por ver su casa terminada”, dijo Leidy. El sueño de esta familia es mudarse a su casa, emprender y trabajar juntos para criar a su hijo. Mientras esperan que la construcción esté lista, la pareja vive en una casa alquilada. Leidy añadió: “Agradecemos a Dios y a todos los que nos están apoyando”. Hasta el momento han participado 23 familias (117 personas). Actualmente se están construyendo 70 casas nuevas para 70 familias (350 personas). Además de la construcción de casas, este programa desarrollará oportunidades de subsistencia agrícola para los miembros de la comunidad. Estas actividades incluirán el suministro de semillas, capacitaciones en recursos agrícolas y resiliencia. El Proyecto Vivienda Con Dignidad lo lidera CWS, implementado por los socios locales Comisión de Acción Social Menonita y Proyecto Aldea Global, con el financiamiento de Church of the Brethren (COB), Latter-day Saint Charities y algunos donantes individuales. Leidy y Jorge Luis Sarmiento y su hijo. Vitalina Melgar. Remijio Ventura y Martha Elba Paz. Marco Antonio Martínez Melgar. Cristóbal Perdomo. Antonia y Mario Ventura. Rigoberto Alarcón. Ya se construyeron las primeras 23 viviendas. Valle de la Cruz, Santa Bárbara, Honduras Valle de la Cruz, Santa Barbara, Honduras En algunos lugares, continúa la reparación de vías. Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora
Catarina y Juana: Dos mujeres comprometidas con su familia y su comunidad
Catarina y Juana: Dos mujeres comprometidas con su familia y su comunidad Catarina Juárez de León y Juana López García son promotoras locales en el proyecto de seguridad alimentaria y nutrición que CWS apoya en comunidades Maya Mam de Quetzaltenango (Guatemala). Participan 490 familias. | Autora: Erwin Garzona | Catarina, es una valiente madre soltera que lucha para sacar adelante a sus hijas Luci e Imelda, completó sus estudios primarios y trabaja como promotora del proyecto desde hace más de dos años. Juana, es una joven soltera que apoya a sus padres y hermanos, es maestra de educación infantil que, ante la falta de empleo, lanzó como emprendedora una pequeña cafetería que debió cerrar debido al impacto de la pandemia, y es promotora en el proyecto hace poco más de un año. El proyecto, implementado por nuestro socio local CIEDEG (Conferencia de Iglesias Evangélicas en Guatemala), ofrece acceso a recursos agropecuarios como semillas, insumos para preparar abonos, ganado ovino y porcino, y orientación técnica para la producción y aprovechamiento de alimentos, y el mejoramiento de la nutrición. También se impulsa la generación de ingresos mediante la venta de algunos de los productos agrícolas. Asimismo, se promueven los derechos de la mujer y el empoderamiento de las mujeres. Ellas representan más del 90% de participantes directas en el programa. Debido a la pandemia y las limitaciones de movilización y encuentros presenciales, Catarina y Juana se han convertido en los ojos, oídos y manos de CIEDEG en el día a día del proyecto en las comunidades locales. Ellas compran y distribuyen semillas y otros insumos agrícolas, facilitan capacitaciones sobre derechos de las mujeres, hacen monitoreo y seguimiento visitando a las familias y sus huertos, y reportan a CIEDEG sobre dificultades o avances. Recientemente, también aplicaron entrevista para un diagnóstico participativo sobre disponibilidad, acceso, uso y consumo de alimentos, y talla-peso en niñas y niños menores de cinco años. Al preguntarles qué han aprendido a través del proyecto, Catarina y Juana nos contaron que “la convivencia con otras mujeres y con las comunidades nos han dado aprendizajes nuevos”. Señalan que han aprendido sobre agricultura, seguridad alimentaria y derechos de las mujeres. Ellas destacan su compromiso con su comunidad y el agradecimiento que sienten por poder trabajar en el proyecto. No es casual que la primera palabra que me enseñaron en su idioma, el Maya Mam, fue “gracias”: Chjonte. Por otro lado, comentaron que es importante valorarse como mujer, conocer y defender sus derechos. “En San Martín y San Juan, y hasta en mi familia, las mujeres no se daban su lugar y no participaban en la comunidad, o sus esposos les vedaban la participación, se discriminaba a la mujer”, dijo Juana. Esto implicaba que solo los hombres tenían el derecho de trabajar e ir y participar en actividades de la comunidad, y a las mujeres les estaba vedado. Por su parte, Catarina afirmó que “por eso es importante aprovechar las oportunidades y participar”. Y aunque ahora ven más participación de las mujeres, incluyendo la posibilidad para muchas de continuar estudios, los cambios aún son insuficientes. “Tenemos que animar a otras mujeres a que conozcan sus derechos y se valoren, es importante por eso informar y capacitar”, dijo Juana. Y en el contexto del Día Internacional de la Mujer, ella agregó: “Me gustaría decirles a todas las niñas, señoritas, mujeres, que conozcamos nuestros derechos, nos valoremos y participemos en todos los espacios para aprender y poner en práctica la igualdad; es necesario participar para combatir la discriminación y que valoremos a las niñas y mujeres”. “Es importante celebrar el Día Internacional de la Mujer porque habla sobre la igualdad de todos. Todas las mujeres tenemos derecho de trabajar, abuelas, madres, hijas, todas tenemos derechos. Saludo a todas las mujeres en este mismo día”, concluyó Catarina. Conoce algunos de los testimonios de las mujeres que participaron en este proyecto de seguridad alimentaria y nutrición: Josefa y Rosa comparten sobre las iniciativas de sus aldeas en Guatemala. Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora
Josefa y Rosa comparten sobre las iniciativas de sus aldeas en Guatemala
Josefa y Rosa comparten sobre las iniciativas de sus aldeas en Guatemala Un grupo de mujeres en Nebaj cosecha los resultados de una siembra cuidada con cariño; y otro, en San Martín Sacatepéquez y San Juan Ostuntalco, cría animales con la cooperación de la comunidad. Historias de cambio. | Autora: Mónica Arango | Cuando el sol aún no asoma sus primeros rayos del día, Josefa Pérez ya está despierta orando. “Pido para que la cosecha aumente, que este año tengamos más siembras”. Por eso, lo primero que hace después de preparar el desayuno y limpiar la casa, es salir a ver sus cultivos de arveja, repollo, brócoli y papa. Al igual que otras mujeres de la aldea La Pista, ubicada en Nebaj, en el departamento El Quiché (Guatemala), ella se esmera y pasa la mayoría de su tiempo en el huerto para cuidar la producción de vegetales que le sirve de alimento a su familia, y de ayuda financiera cuando logran vender la producción en el mercado campesino local, donde venden otros pequeños productores como ella. Esta es una de las iniciativas en las que participan 490 familias como la de Josefa. Se trata del proyecto de Semillas de Esperanza para Seguridad Alimentaria y Nutrición, implementado por CWS a través de su socio local CIEDEG, y con el apoyo de Growing Hope Globally. Además de semillas y plantas, las familias reciben insumos químicos y orgánicos para preparar abonos; materiales para reconstruir o mantener sus invernaderos, sistemas de riego, equipos para aspersión de fertilizantes y plaguicidas orgánicos y/o químicos. Además de Nebaj, el programa se desarrolla en San Martín Sacatepéquez y San Juan Ostuntalco, en el departamento de Quetzaltenango. Los participantes recibieron semillas para sembrar en sus huertas e invernaderos. Algunos también accedieron a capacitaciones en asuntos como derechos humanos, derechos de las mujeres, seguridad alimentaria e higiene. La aldea La Pista está rodeada de montañas y aunque normalmente hace frío, estos primeros días del año han sido cálidos, con poca lluvia. Y sin importar el clima, Josefa y cuatro compañeras más van al huerto y al invernadero a trabajar, luciendo sus trajes típicos de la etnia Maya Ixil: usan faldas largas llamadas ‘cortes’ y blusas amplias llamadas ‘huipiles’, que son de algodón, bordadas con flores, animales y símbolos que identifican a sus comunidades en colores alegres. “Estamos contentas. Ha sido una buena cosecha. En el invernadero tenemos tomate, chile jalapeño, chile pimiento y pepino”, dice Josefa. De igual forma, a unos 135 kilómetros de Nebaj, CIEDEG también implementa el proyecto en seis aldeas: Toj Mech, El Rincón, La Estancia y Toj Alik (en el municipio de San Martín Sacatepéquez); y Nueva Concepción y Agua Blanca (en el municipio de San Juan Ostuncalco). En la Nueva Concepción, conversamos con Rosa Elvira Vásquez, quien cuida de sus animales y cultivos mientras carga a Alexa (18 meses) en la espalda. Ella es la menor de sus cuatro hijas. La familia de Rosa recibió un cerdo hace dos años, gracias al apoyo de CWS y LDS Charities, ahora tienen tres. También recibió semillas y sembró maíz, papa, cilantro, remolacha, rábano y zanahoria. Esta es otra iniciativa que ha traído resultados para las familias de San Martín Sacatepéquez y San Juan Ostuncalco. La cadena productiva de pase consiste en que varias familias reciben animales como cerdos, gallinas y ovejas, y cuando estos se reproducen, son repartidos a otras familias, para que puedan iniciar su proceso de cría y venta. Los recursos que obtienen con esta actividad les ayuda a comprar otros alimentos, medicinas, ropa y útiles escolares para sus hijos. “He aprendido mucho, lo que recogemos en los huertos nos sirve para preparar el almuerzo y las comidas”, dice Rosa, y aunque nos contó que ella no tuvo la oportunidad de estudiar, sus hijas ya entraron a la escuela. En una próxima etapa del proyecto, se ofrecerán talleres de seguridad alimentaria y técnicas agrícolas para los técnicos y promotores de CIEDEG y las organizaciones locales, y se terminará de medir talla y peso en niños menores de cinco años para determinar sus condiciones nutricionales. Fotos: CIEDEG Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora
Oportunidades para mejorar la cosecha y los medios de vida en Nicaragua
Oportunidades para mejorar la cosecha y los medios de vida en Nicaragua Cuando el programa Promoción de la seguridad alimentaria comunitaria comenzó en las zonas rurales de Nicaragua, el único cultivo que tenía Maribel Espinoza Bermúdez era maíz y a veces, frijoles. | Autora: Mónica Arango | Las actividades y capacitaciones le brindaron a ella y a 292 familias de la comunidad de San Antonio en el municipio de Diriamba (Nicaragua), plantas frutales y semillas para producir y ampliar sus cultivos con hortalizas, y eventualmente, mejorar la producción de alimentos y tener una dieta más saludable. La diversificación de cultivos es una de las estrategias de este proyecto, para fortalecer la seguridad alimentaria de las familias participantes, como la de Maribel. “Gracias a Dios somos parte del proyecto CIEETS”, dice la mujer. Ella vive con su esposo Inés Mendieta (54 años) y sus hijos Anabel (39), Orlanfo (23), Josueska (17) y Silvia (12). “Gracias al Pastor de la Iglesia Nazarena, el proyecto CIEETS llegó a mi comunidad y a mi familiar. Alabo y bendigo su nombre”, dice. Maribel y su familia ya no dependen únicamente de la producción de alimentos en época de lluvias, pues el proyecto los ayudó con un tanque de plástico para almacenar agua de lluvia. “Aprendimos a producir con riego. Todo lo que cosechamos es bienvenido, es la base de nuestro sustento”, comenta. También agradece que el proyecto la ayudó a reemplazar una letrina que había alcanzado su tiempo útil. Garantizar el acceso a agua potable, riego, saneamiento e higiene, son otras de las estrategias para fortalecer la seguridad alimentaria en la zona. Esto es especialmente importante en una zona como el Carazo, que tiene bajos niveles de cobertura en los servicios básicos. El trabajo de los promotores agrícolas de la zona se ha fortalecido para promover técnicas como la diversificación de cultivos, la conservación de suelos, el uso sustentable de los recursos hídricos, la captación de agua de lluvia, la preparación de plaguicidas orgánicos y la comercialización de cultivos excedentes, entre otros. Maribel agregó que su esposo ha buscado trabajos adicionales en construcción, pero las oportunidades son escasas y los ingresos son bajos, sobre todo después del impacto de Covid-19 y los huracanes Eta e Iota en la salud pública y la economía de la comunidad. Por lo tanto, el apoyo brindado a través del proyecto ha sido crucial para su familia. “Que el Señor aumente las bendiciones al proyecto CIEETS, y sobre cada uno de los hermanos y sus familias que dedican recursos a nuestro sostenimiento, también les decimos que las cosas buenas vienen de arriba y las manos que dan, nunca vuelven vacías”, concluye Maribel. El proyecto de seguridad alimentaria se ha completado con el apoyo de CIEETS, CWS y GHG (Growing Hope Globally), durante la respuesta de emergencia por los huracanes Eta e Iota, apoyando a 60 familias con transferencias monetarias para alimentos en Carazo, Nicaragua. Durante la fase de rehabilitación, se volvieron a realizar transferencias monetarias para alimentos, se distribuyeron kits de semillas para recuperar medios de vida, se restauraron los sistemas de agua y saneamiento y se entregaron kits de higiene, incluyendo máscaras para prevenir el Covid-19. Se apoyaron a 221 familias. Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora
De estufas a jardines, agua y ganado, la familia de Esmeralda está prosperando
De estufas a jardines, agua y ganado, la familia de Esmeralda está prosperando Esmeralda Robles es una de las participantes del proyecto desarrollado por CASM (Comisión de Acción Social Menonita), con el apoyo de CWS y GHG (Growing Hope Globally). | Autor: Mónica Arango | Preparar el caldo de gallina con albahaca, orégano y guineos verdes o el pescado frito que tanto le gustan a su hijo y esposo ahora es más fácil y menos dañino para su salud. En la cocina de Esmeralda Robles (27 años) hoy se usa menos leña, se cocina más rápido y se ahorra tiempo de preparación. Antes, su casa quedaba cubierta de hollín, una sustancia negra, muy fina y grasienta que forma el humo y queda adherida a las superficies. “Ahora, con una carguita de leña, uno cocina, no necesita mucha, a diferencia del fogón que teníamos antes, y es de mucha ayuda que no haya humo, por los pulmones, antes tenía una tos permanente”, dice Esmeralda. Esta es una de las ventajas que trae el ecofogón que ella y 58 familias más adecuaron en sus casas para preparar comidas sin aumentar la polución ambiental. La contribución más importante de las estufas ecológicas, sin embargo, es la reducción significativa en el uso de leña. Se trata de una de las actividades de prácticas ecológicas y adaptación al cambio climático del programa Gobernanza y productividad ecológica para la seguridad alimentaria y nutricional, desarrollado por CASM (Comisión de Acción Social Menonita), con el apoyo de CWS. El proyecto se implementó en las municipalidades de Macuelizo, Nueva Frontera y Azacualpa, en el departamento de Santa Bárbara, Honduras, y en total, participan 500 familias de áreas rurales con recursos económicos limitados. Esmeralda vive en la comunidad de Vainillas, en el municipio de Macuelizo. El clima es cálido y a veces, hace frío en la mañana. En este lugar hay unas 50 viviendas ubicadas cerca a un bosque de pino y árboles grandes de tamarindo y mango. Después de transitar varias carreteras y caminos, se alcanza a divisar la casa verde donde vive Esmeralda con su esposo Rigoberto López y su hijo Diego López Robles. La mujer comenta que su comunidad es “un lugar bonito con gente amable, de buena convivencia, todos nos conocemos porque estamos desde siempre. Yo nací y crecí aquí”. En Macuelizo ya todos recibieron las dos dosis de la vacuna de Covid-19 y mantienen el uso de mascarilla, así como el lavado constante de las manos. A través de la actividad “cadena de pase”, Esmeralda recibió varios animales de crianza. Esta iniciativa consiste en que una familia recibe un cerdo, oveja o vaca preñada, la alimenta y cuida, y cuando nace la próxima cría, se pasa a otra familia, que a su vez hará lo mismo. Hoy, Esmeralda tiene una cerda preñada, dos ovejas, un ovejo y 30 gallinas. Otras iniciativas de CASM en la comunidad donde vive Esmeralda incluyen la instalación de tuberías para el paso de agua potable (antes, las familias tenían un acceso limitado al recurso hídrico) y el cultivo de peces tilapias, cría de vacas, ovejas y gallinas. Esmeralda ha participado en capacitaciones de siembra de cultivos y producción de abono, recibió semillas y hoy en día produce la mayoría de alimentos que su familia consume, como por ejemplo, plátano maduro, ayote, chiles y yuca, que los tiene en su parcela; además, los vende o intercambia con sus vecinos. Ella y su familia también aprendieron sobre alimentación y nutrición, higiene, manejo de basuras y protección del medio ambiente. En las ocasiones especiales, como Navidad o Año Nuevo, el plato que preparan en casa son tamales con carne (es una comida tradicional que tiene una base de maíz y un relleno de verduras, papa y carne, se sirve envuelto en hojas de plátano). “Aquí siempre lo pasamos en familia, vamos a la iglesia, somos católicos, vamos un rato y estamos juntos para compartir una cena”. El próximo proyecto en casa de Esmeralda es conseguir un biodigestor para aprovechar más los residuos de materia orgánica en descomposición (como los excrementos de animales) y producir gas metano. “Un sueño que tenemos como familia es tener una microempresa o una venta y producción de carne. Lo primero que vamos a hacer es comprar el congelador”, dice Esmeralda y añade que con el dinero que consigan planean ampliar la casa, que hoy tiene dos habitaciones. Relacionadas: Centroamérica Inteligencia Climática en la Sierra del Merendón, Honduras 2 de octubre, 2024Leer ahora Las manos de doña Santos cosechan el futuro de su familia 17 de mayo, 2024Leer ahora Con incidencia y liderazgo, Don Elías logró que su comunidad acceda al agua 15 de diciembre, 2023Leer ahora
“Cuando se emigra, se sabe que hay muchos riesgos en el camino”
“Cuando se emigra, se sabe que hay muchos riesgos en el camino” Hace tres años, Alexis Márquez migró a los Estados Unidos. En el trayecto sufrió un accidente y perdió ambos pies. Estuvo detenido, fue deportado a su país (Honduras) y en un nuevo intento de mejorar su vida, encontró el que hoy considera su hogar: el Albergue Abba, en Celaya, México. | Autora: Mónica Arango | A sus 28 años, Alexis Márquez* ya se acostumbró a vivir con nostalgia y sintiendo la falta de sus seres queridos: “Cuando se vive lejos, se extrañan siempre a la familia, las costumbres, la tierra, porque el país lo traemos en la sangre, no lo podemos negar”. Sin embargo, agrega que no extraña la vida que tenía en Honduras, desempleado y sin oportunidades. «Cuando se emigra, se sabe que hay muchos riesgos en el camino», comenta. «Se viene con miedo y con valor, para seguir adelante, para progresar un poco. Uno se va de la mano de Dios, pidiendo que pueda llegar a cualquier destino”. Y así lo hizo: En el 2019, Alexis se fue indocumentado para Estados Unidos. En el trayecto, sufrió un accidente y perdió ambos pies; luego, fue detenido. “Fue difícil estar preso, con una discapacidad y en medio de una pandemia. Estuve mal psicológicamente, con alto riesgo de enfermarme, en silla de ruedas». El encierro era frustrante: «a uno se le viene el mundo abajo, se le cierra todo”. El 6 de enero del 2021 fue deportado a Honduras. De regreso en su país, el joven se vio obligado a continuar “otra prisión” en casa. Debido a las constantes amenazas que recibía en su pueblo, no podía salir ni a la esquina. Alexis vivía en una zona montañosa, sin opciones de movilidad para una persona usuaria de silla de ruedas. Entonces, incluso con miedo y dudas, decidió irse nuevamente; esta vez, a México, donde ya había vivido años atrás, por temporadas, en Guanajuato, San Luis, Aguascalientes y Zacatecas. Alexis llegó al Albergue Abba, socio de CWS, y que cada año atiende de 8 a 10 mil migrantes (especialmente de Centro América); ofrece alojamiento, alimentación y nutrición, servicios de salud y medicamentos, apoyo psicosocial y espiritual, asesoría legal y en derechos humanos, y trabaja en incidencia en políticas públicas y educación. Abba es uno de los 22 refugios en la red nacional de migración para migrantes transitando en México. Más de su trabajo aquí. “Nos ayudan a terminar los estudios de primaria y secundaria, hay cursos de pintura, y música. Yo estoy en clases de guitarra», dice Alexis, y agrega que a veces, también le gusta pintar. Además de recibir ayuda psicológica y asesoría legal para conseguir la autorización de residencia, el mayor regalo que Abba le hizo a este joven fueron las prótesis. Alexis realizó su sueño de volver a caminar. Ahora, él trabaja como voluntario en el albergue; piensa que es la mejor forma de agradecer por todo lo que han hecho por él. “Yo soy el encargado de recibir a las personas que llegan buscando apoyo, les doy la bienvenida, y por seguridad, reviso que no traigan navajas, armas, o que estén bajo los efectos del alcohol”. Él cuenta que ya tiene las dos dosis de la vacuna contra el COVID 19, y se está preparando para presentar las pruebas del último año de secundaria; es lo único que le falta para obtener el diploma de estudio. También está esperando la respuesta de su solicitud de visa humanitaria. Lo siguiente en la lista será aplicar para una visa de trabajo. El Instituto Nacional de Migración (INM) de México, otorga estatus migratorios a los migrantes por distintos factores: La regularización migratoria por razones humanitarias a migrantes sin visa, cuya vida o integridad están en riesgo, o han sido víctimas de desastres y/o violencia, o están en estado grave de salud. La visa humanitaria (concedida a personas con las mismas características que en el caso anterior), es válida por un año y ofrece la opción de realizar actividades remuneradas. El permiso de estadía a solicitantes de asilo o estatuto de refugiado, mientras dure el trámite respectivo. Abba ha hecho uso de todas estas opciones con migrantes apoyados por su programa legal. Hoy, Alexis lleva una vida sencilla, disfruta ayudando a sus compañeros y de sus clases de música y manualidades en el Albergue. De vez en cuando sale a comer sus platos favoritos, como fríjoles con arroz y tajaditas de plátano, o pollo rostizado y tacos con crema. Él planea conseguir una casa propia y formar una familia. «Hay que seguir echándole ganas siempre, sin importar el obstáculo que uno tenga en el camino, porque yo traigo una discapacidad física, pero como dice el dicho: “la discapacidad no es una incapacidad”. *Su nombre ha sido cambiado para proteger su identidad. Relacionadas: Centroamérica Josefa y Rosa comparten sobre las iniciativas de sus aldeas en Guatemala 3 de marzo, 2022Leer ahora