Climate Change and Migration
CWS | Agosto 2022
Reporte Haití, 2021
CWS | Agosto 2022
Respuesta al huracán Matthew 2016
CWS | Agosto 2022
Un año después del terremoto, Haití continúa sanando
Un año después, Haití continúa sanando

Hace un año, un terremoto de magnitud de 7.2 sacudió a Haití. El saldo fue de más de 2.000 personas fallecidas y miles de damnificadas. Esta emergencia se sumó a la inestabilidad de un país que intenta recuperarse de la violencia política y factores sociales críticos.
En una primera fase, comenzamos nuestra respuesta examinando la destrucción de las viviendas. 79 personas (15 familias) están reconstruyendo sus casas.
Los ingenieros de CWS capacitaron a obreros locales sobre el código de construcción nacional y los métodos de construcción de casas y cisternas.
Uno de los trabajadores, Ovenel Bélizaire, compartió: “En el pasado, cuando construía cisternas, solo hacía que la gente cavara un hoyo, construyera paredes de roca con tierra y piedra caliza, y enyesara las paredes con un poco de cemento y un poco de arena. Pero ahora, gracias a la capacitación y acompañamiento de CWS, no digo que yo sea el mejor, pero soy un trabajador serio entre los buenos trabajadores de la construcción”.
En esta fase de nuestro programa, no sólo estamos reconstruyendo casas, sino construyéndolas de manera que puedan soportar un desastre futuro.

El terremoto no sólo afectó las estructuras físicas y el bienestar social de las personas, también su salud mental. Por esta razón, además de apoyar la reconstrucción de casas y cisternas, junto con nuestros socios locales, implementamos actividades de atención psicosocial. Invitamos a 32 líderes comunitarios y 30 profesores para aprender sobre trauma y resiliencia.
Uno de los participantes compartió: “Mientras asistía a esta capacitación, lo que ya había entendido hasta ahora, me cambió. Sobre todo, cuando hablábamos de duelo y trauma en la escuela. Hay muchos niños que solían comportarse de una manera que yo pensaba que no era normal, pero eso no es cierto. Lo que necesitan es acompañamiento”.
Agregó: “Lo que aprendí aquí me permitirá entender mejor a mis compañeros, a los niños de la escuela y a mi familia. Cuando veo el efecto y la importancia que tiene en mi vida y en la vida de la comunidad, me doy cuenta de que la comunidad estaba viviendo con problemas y traumas. Si este trabajo continúa, muchas personas también van a sanar. Ese será un buen comienzo para el desarrollo del país”.
Curar es la clave para ayudar a las comunidades a prosperar. Nuestra respuesta en Haití está permitiendo que los líderes comunitarios tegan las herramientas necesarias para ayudar a sus comunidades a recuperarse.
Una de las profesoras que partició en las capacitaciones, nos dijo que “a veces cuando hay truenos, los niños salen corriendo porque piensan que es un terremoto. Los profesores y el director los consuelan y hablan con ellos para calmar sus miedos. Les ayudan a entender que la escuela se construyó con base en estándares resistentes a terremotos, por eso no deben tener miedo”. La escuela a la que ella se refiere, fue reconstruida por CWS después del Huracán Matthew en el 2016.
En las sesiones de apoyo psicológico participaron 824 estudiantes. Uno de ellos nos compartió: “Gracias a estas actividades puedo identificar mis emociones”. Otro estudiante expresó: “El terremoto fue muy difícil para mí, a pesar de que no resulté herido. Pero ahora me siento bien porque estas actividades me ayudaron con lo que estaba pasando en mi mente”.
Para garantizar que los niños y las niñas puedan concentrarse en sus estudios, proporcionamos útiles escolares y libros a tres escuelas públicas, lo cual también significa un alivio financiero para los padres de familia. Un total de 332 estudiantes recibieron libros y útiles escolares a través de nuestro programa. También está en marcha la construcción de una nueva cisterna de agua en una escuela afectada en un área remota.
En asociación con líderes comunitarios, estamos monitoreando activamente las necesidades de las comunidades en Haití para continuar construyendo resiliencia. Estamos agradecidos por nuestros muchos socios y líderes locales que han trabajado de cerca con nosotros. Juntos, eseperamos ayudar a Haití a sanar y fortalecerse para estar preparados para futuras emergencias.
Conoce más detalles sobre las actividades aquí.
Crédito fotos: CWS











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Aloe vera para la estabilidad financiera de familias en Haití
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¿Qué viene a tu mente cuando piensas en el aloe vera? Para los participantes de la reciente capacitación que apoyamos en varias comunidades en Haití, esta planta, conocida también como sábila, representa un alivio en tiempos difíciles y la esperanza de un futuro mejor y más estable.
Ellos aprendieron a producir jabón con aloe vera. Wilda Fortilus fue una de las participantes. Ella vive en Pichon, en la comunidad de Belle-Anse, con su marido y sus cuatro hijos.
Antes de las capacitaciones sobre aloe vera, ella no sabía que esta especie tenía múltiples usos. Ahora, Wilda sabe cómo convertir el aloe vera en jabón y cuáles son sus usos medicinales. Debido a la pandemia por el COVID-19, su familia continúa luchando para generar un ingreso estable. Su nuevo negocio les permitió recuperarse. “Esta es la única actividad comercial en nuestro hogar, que nos ayuda en estos momentos. Gracias», nos contó.

Carnette Darius, otra participante del programa, vive cerca de Fond Saint Luc con su hijo y su esposo. Ella compartió: “Esta actividad funciona bien para mí. En promedio, vendo seis galones por semana. Obtengo una buena ganancia con esta actividad”. Carnette usó los ingresos que obtuvo de la venta de jabón para comprar pollos. Ella espera expandir sus ventas y eventualmente, vender su jabón en el mercado local.
En Sou Mòn, Melida Charles conoció otro uso del aloe vera: Mermelada. Después de ir a la capacitación sobre cómo hacer mermelada, ella se unió a un grupo de ahorro en su comunidad y comenzó su propio negocio de venta.
Melida nos contó: “Cuando vendo todo, compro otros ingredientes para seguir haciendo mermelada. Participo en un grupo de ahorro. La capacitación es muy útil e importante para mí”. Mezclada con ingredientes que incluyen jengibre, azúcar, canela y nuez moscada, la deliciosa mermelada de Melida y su participación en un grupo de ahorro le han permitido tener más estabilidad financiera.

Al descubrir nuevas formas de usar el aloe vera, estas tres mujeres también conocieron otras maneras de mejorar sus medios de vida y apoyar sus familias. Su participación en grupos de ahorro también les dio la oportunidad de crecer financieramente con sus vecinos y comenzar sus propios negocios.
Estamos agradecidos por el apoyo de nuestros socios Week of Compassion y Organisation des Planteurs de Fond Saint-Luc pour le Développement Intégré de Baie-de-Henne por hacer posible estas historias.
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Agricultores en Haití se adaptan al cambio climático
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Si alguna vez has tenido una planta, sabrás que uno de los factores más importantes para garantizar que sobreviva es la salud del suelo. Demasiada agua, y la planta podría volverse amarilla. Poca agua, y la planta podría secarse. A medida que aumentan las temperaturas y los niveles de CO2 debido al cambio climático, los agricultores de todo el mundo conocen este desafío y luchan por crear las condiciones de suelo necesarias para que sus cultivos prosperen.
En Haití, estamos trabajando para resistir estos efectos. Enseñamos a los agricultores locales técnicas de conservación del suelo. Los miembros de la comunidad aprendieron a construir canales de contorno y muros de roca que protegen el suelo, reducen el riesgo de erosión y aumentan la fertilidad y productividad de los cultivos.
Sadira Jeanty, de 76 años, vive en Nabou con su esposa y sus cinco hijas. Él pasó los últimos años luchando contra la inestabilidad financiera. Recientemente, se unió a las capacitaciones para aprender una nueva forma de generar ingresos y cuidar los cultivos. Él compartió que “en esa capacitación, aprendí a construir muros de roca y canales de contorno para disminuir la fuerza del agua que desciende sobre nuestros campos, para que el suelo pueda permanecer en su lugar”.

Al participar en este programa, Sadira también recibió un ingreso que usó para pagar sus deudas y concentrarse en sus cultivos. “El dinero que gané me fue muy útil porque debía dinero, entonces pagué la deuda que tenía”, dijo. Sadira ya construyó varios canales de contorno y se está preparando para comenzar a sembrar cultivos que sabe que estarán bien protegidos.
Sader Saint Juste es otro participante. Él vive cerca de Diondion, en la comuna Jean-Rabel. Desde los 12 años, Sader comenzó a cultivar la tierra de su familia, recolectaba rocas que encontraba y las colocaba en pequeños montones para hacer espacio para sus siembras. Ahora tiene 39 años, y continua con esta tradición y actividad familiar.
“Ahora construyo muros de roca en lugar de hacer pequeños montones en medio de la tierra”, dijo. Sader también usó el dinero que recibió mientras trabajaba en el programa para comprar nuevas semillas y plantarlas.
Mientras nuestro planeta sufre mudanzas extremas por el cambio climático, estamos trabajando para equipar a agricultores como Sader y Sadira con las herramientas que necesitan para resistir estos efectos. Su resiliencia y capacidad de adaptación les han dado la fuerza para seguir creciendo a pesar de los desafíos que trae el entorno.
Estamos agradecidos por el apoyo de nuestros socios Growing Hope Globally, la Iglesia Evangélica Luterana en América y la Association des Groupes Évangéliques d’Haïti pour la Prédication du Monde et le Développement d’une Nouvelle Génération, por hacer posible estas historias.
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Brotan el agua y las oportunidades para agricultores locales en Paraguay
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20 de julio, 2022 | Autora: Mónica Arango | Gran Chaco Sudamericano, Historias de cambio

En el último año, Paraguay enfrentó olas de calor y sequías severas. Esto fue devastador para los agricultores locales y sus cultivos de yuca, sandías, melones y calabazas, entre otros. La falta de acceso al agua afectó la capacidad de producción.
Ahora que en su comunidad mejoró la infraestructura para obtener agua potable, Niño Gómez y sus vecinos ya no tienen que caminar largas distancias para abastecerse. En Monte Alto, localizado en el Bajo Chaco Paraguayo, hoy cuentan con un tanque de 10 mil litros de almacenamiento y las personas se capacitaron sobre prácticas de consumo seguro para evitar enfermedades.
“Estamos muy bien. Las mujeres tienen agua. Ya no es como antes que debíamos acarrear agua de muy lejos; ahora ya tenemos hasta para regar nuestras plantas, nuestras huertas. Tenemos suficiente agua y los niños también. Entonces queremos agradecerle a la Pastoral Social”, dice Niño.

Él conforma una de las 136 familias participantes del proyecto “Desarrollo Rural Integral en Comunidades Indígenas del Bajo Chaco Paraguayo”, implementado por CWS y su socio local, Pastoral Social Diocesana Benjamín Aceval, con el apoyo de ELCA y Growing Hope Globally.

“Anteriormente, sufrimos mucho con las inundaciones y las sequías, no había nada, no había peces ni otras fuentes de alimento”, contó Odilda Gómez. Ella y su familia recibieron siete ovejas. “Estoy muy agradecida con ustedes, ahora hay más ovejas para poder criarlas para nuestro consumo”.
El clima mudó y ayudó con las actividades previstas. En junio de este año se lograron las primeras siete huertas activas en las comunidades indígenas y hay tres más en proceso de germinación de semillas.
Además de Monte Alto, el proyecto incluye a las comunidades de Espinillo, San Fernando, Laguna Pato, Yakye Axa y Sawhoyamaxa, en el Departamento de Presidente Hayes. En el segundo semestre de este año, las capacitaciones sobre prácticas de uso, consumo y cuidado del agua se extenderán para 240 familias más.
En el mundo, la agricultura representa un aproximado del 70 por ciento de todas las extracciones de agua dulce. La seguridad alimentaria de las comunidades también depende del acceso al vital líquido, sobre todo, las zonas alejadas de la infraestructura urbana. Más información aquí.
Aproximadamente 780 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable limpia. Un tercio vive en África y alrededor de 130 millones viven en América Latina y el Caribe. Más información aquí.
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Semillas de Esperanza para 917 familias en Guatemala
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Josefa Pérez y su esposo llevan más de una década cultivando la tierra que tienen cerca de su casa; pero sólo hace un año comenzaron a ver una diferencia enorme en su trabajo. Ellos aprendieron a sembrar de manera sustentable, libre de tóxicos y con estrategias de producción para vender más y ganar un sustento para sus familias.
“Ahora cosechamos el tomate dentro del invernadero y da mejores resultados. No es igual que sembrarlo al aire libre. No teníamos idea, pero CIEDEG vino a enseñarnos. También aprendimos a cuidar la tierra y abonarla. Nos sentimos satisfechos porque vimos un cambio”, cuenta Josefa.
Su familia es una de las 917 que participan en el proyecto “Semillas de Esperanza para la seguridad alimentaria Nutricional”, implementado por CWS y su socio local, Conferencia de Iglesias Evangélicas de Guatemala, con el apoyo de Growing Hope Globally.
El objetivo del proyecto es contribuir a mejorar la seguridad alimentaria de las familias, en 17 comunidades de los departamentos del Quiché y Quetzaltenango, en Guatemala. Esto se ve reflejado en el trabajo de Josefa, quien no solo mejoró sus ingresos, sino la calidad de vida de sus seis hijos.
Josefa comienza su día a las 6 de la mañana. Después de hacer el desayuno para sus hijos, limpiar la casa, y dar alimento a sus gallinas, ella se va caminando hasta la tierra donde tiene sus cultivos de brócoli, repollo, apio y escarola.

“Lo más importante de trabajar en el campo es que no hay que comprar comida en el mercado. Mi familia tiene comida. Y si sobra, la vendemos”, asegura Josefa, quien a pesar de no haber contado con la oportunidad de estudiar, continúa alentando a sus hijos para que lo hagan. “Yo les digo que es lo que más les va a servir. Yo quisiera leer algo pero no puedo, no sé cómo”.
El proyecto contempla entrega de semillas y especies vegetales propias de cada región, como cilantro, rábano, remolacha, acelga, espinaca, entre otras. Ya se construyeron 590 huertos familiares y 30 invernaderos. Además, se implementó un mercado comunitario para que los participantes vendan sus productos y compren otras cosas que necesiten para su día a día, como ropa, medicinas y productos de higiene.
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Raíces Chaqueñas
CWS | Junio 2022